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La vida es irónica:
Se necesita TRISTEZA para conocer la FELICIDAD, RUIDO para apreciar el SILENCIO y AUSENCIA para valorar la presencia

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martes, 14 de diciembre de 2021

Break time

 


Lo de este domingo ha sido un adiós demasiado forzado. Le he dado vueltas  a mi cabeza y a mis piernas hasta hacer de  este talón dañado un asunto perentorio. Tengo que parar y empezar algo que me llene. Simular otra vida al menos. Imponer otra inercia a mis zapatos. Pedalear lejos.

No sabía si hacer o no una crónica de este domingo. Ser coherente y humilde es lo menos después de tanto ajetreo para 42 kilómetros de esfuerzo. Y yo no soy de tirar la toalla. En enero, quizás febrero pienso volver. Curaré mi lesión tantas veces como el corazón aguante e insistiré aunque esté agotada para que ningún adiós sea el definitivo.

Quizás esta forma de pensar no sea la adecuada y tal vez es por eso  que acabé en 3 horas y media lo que debí dejar en la mitad, cuando atravesaba en sentido oeste el paseo de los curas. El caso es que decidí acabar en silencio. Al ritmo que mi cuerpo pedía. Remontar con algo de glucosa y no pensar en el dolor. Romperme en carne viva al cruzar la meta.

No sabía si escribir de este domingo, pero Verónica Forqué se ha matado y leyendo, no sé… me he preguntado ¿me estoy yo también matando?  

En fin, de las derrotas también se aprende. Probaré a escribir sobre paisajes, sensaciones, entrenos de ensayo-error. No  puede ser que el camino acabe tan pronto. Bien o mal redactadas, aún me quedan kilómetros donde escribir mis huellas. 

martes, 8 de septiembre de 2020

36 Subida al Pico del Veleta

 Decía Goethe que el talento se educa en la calma y el carácter en la tempestad. Posiblemente desconocía de la hazaña que supone escapar a la tormenta. Experimentar ambas y no cuestionarse por qué, es, precisamente, seguir tu Dharma.

Pueden escribirse muchas crónicas sobre el Veleta. Esta es la mía. Cómo lo viví. Cómo lo siento aún en mi rostro deslucido por más kilómetros que años.

No sé aún por qué tomé parte de esta prueba. Realmente no tengo respuesta a ningún porqué, pero nunca he estado tan convencida de que este es el camino correcto.

Cuando comenzó el confinamiento, mi pequeño mundo se derrumbó como las horas de sol en septiembre. Estar en casa es agotador. La convivencia es agotadora. Y estar solo, con uno mismo, para mi es aterrador. Necesitaba ruido para no escucharme. Necesitaba la verborrea de una cinta con su altavoz detrás para acoplar los pasos. Eso hice. Una rutina tan férrea que me ha devuelto a la nueva normalidad con más fondo que antes.Luego fue el caos. La fase cero. Había que huir y agotarse y no dormir y así prescindir del altavoz y la cinta.

Ahora que por fin hemos salido de la caverna, volvemos a ser niños haciendo preguntas incómodas a un gobierno huérfano de reyes. Mahat se ha vuelto manifiesto en todas las cosas presentes. Pero el VELETA, con mayúsculas, es correr la cortina de la tempestad.

Son tres paisajes tan distintos que oscilan desde la noche más oscura, hasta la brisa cortante de la cima. Es tanta la belleza y el dolor junto que el tiempo y el espacio se desvanecen.

No puedo evitar identificarme con Forest Gump. Mi segundo papá dice que no me fíe de él. Que el cine nació para engañarnos. Pero yo pienso que la vida es experiencia y poco más. Las cosas que vienen y salen de la buena voluntad no tienen nombre. Samadhi. Nirvana. Moska. Qué más da. La cuestión es correr más allá de la tormenta.



lunes, 25 de marzo de 2019

29 Media Maratón de Málaga


Me di cuenta de que había dentro de Málaga un verano invencible con el resto de estaciones a la deriva. Que igual que sucede en el resto del universo, ninguna de las partículas que agitaban el interior del Paseo del Parque conocía un estado de reposo como el que yo ahora pretendo.
Descubrí, quizás tarde, que lo mejor que uno puede hacer es desaprovechar su talento. Respirar. Respirar sin querer ahogar tu angustia en el proceso y asumir la dinámica de cada entorno que conforma el mundo. Así fue. Ni mejor ni peor. Llegar a meta, parar el reloj y observar un número con el que sentirse más o menos identificados. Lo que hay detrás, por supuesto, es esfuerzo, dolor, constancia y trabajo, pero yo no soy un mero resultado numérico ¿Cuántas veces, si acaso remotamente, se ajusta el esfuerzo al resultado?
Es de esperar que causa y efecto vayan de la mano, pero cuánto daño puede hacer la extrapolación de resultados, y, todos sabemos que a los corredores, más que a ningún científico, nos encanta extrapolar cada parte del proceso hacia la meta.
Quiero decir que estoy satisfecha  no con mi crono de ayer en la 29 edición de la Media Maratón de Málaga, ni con la posición “respecto a” que pueda salir en una lista. Estoy satisfecha por la plena conciencia de saber que no me voy a enfriar cuando llegue porque allí está mi padre esperando. Estoy satisfecha porque veo a los demás realizarse y eso me basta.
Estoy satisfecha con saber que soy quien soy gracias a mi madre, a quien apenas tuve tiempo de felicitar por su cumpleaños. Estoy satisfecha con mi mundo, porque sin ser muy grande, se está reponiendo continuamente en su demografía y puede que esa sea la mayor satisfacción que hoy tengo. Gracias.














miércoles, 8 de noviembre de 2017

Antonio Márquez: “Todos los silencios son aplausos”


¿Se han preguntado alguna vez qué porcentaje de lo que queremos comunicar llega realmente al público?¿Han sentido el eje de la tierra quebrarse bajo sus pies ante una conferencia? ¿o tal vez las ideas agitadas como olas en tropel sin una orilla que les de asilo?

Son algunas de las cuestiones tratadas el pasado miércoles 8 de noviembre en el taller de técnicas para hablar en público, donde Antonio Márquez y Gema Campos, expertos en coaching y psicología de mercado, dieron algunas claves para la gestión eficaz del miedo ante una exposición.

“Yo camino entre ovaciones ” decía Antonio Márquez, quien sostiene que cada silencio es un aplauso y que el éxito de la oratoria comienza por creernos que somos capaces de hacerlo.
Gema Campos, por su parte, hizo mayor hincapié en la visualización del miedo como una emoción no necesariamente negativa: “necesitamos un nivel 5 de miedo en la escala del 1 al 10 para preparar nuestro organismo ante un reto”. Si no padeciésemos un mínimo de nerviosismo, efectivamente, actuaríamos como auténticos temerarios, que no como valientes.

El taller, que se completó hasta llenar aforo, fue un recorrido a través de luces que trasladaron su color del “tengo que” al “voy a” fundiéndose con una atmósfera de creciente satisfacción entre el variado perfil de alumnos/as.

A nivel práctico, se trabajó la vocalización por medio de trabalenguas, la toma de conciencia a través del uso de dispositivos móviles y cámaras, la respiración a través de técnicas de relajación y la puesta en acción mediante una autopresentación que supuso el hilo conductor de la clase.

Se tuvo muy presente en todo momento la importancia del feedback, entendido como crítica constructiva y, para ello se hicieron propuestas entre el alumnado que enriquecieron favorablemente la dinámica del grupo.

El taller, finalizó a las 14.00 h y fue promovido por el Instituto Municipal para la Formación y el Empleo desde el Ayuntamiento de Málaga, organismo que acomete este servicio gratuito dirigido a empresas, empresarios, pero, sobre todo a personas con ganas de aprender y seguir formándose en valores.


Teresa Velasco Castillo. 

lunes, 23 de octubre de 2017

Carrera Urbana de Málaga 2017: mucho más que una prueba multitudinaria.

Se engrosen o no las cifras, es evidente que la pasión por el “running” ha ido increscendo en los últimos años y, en su 39 edición por las calles más céntricas de Málaga, la carrera del Corte Inglés reunió ayer a cerca de 20.000 corredores de todas las edades.

Ahora bien, calzar las deportivas un día al año no te hace corredor, ni mucho menos atleta, igual que escribir un libro no significa ser escritor, ¿o sí? ¿qué requisitos cumple un corredor para ser considerado como tal en su esencia? ¿existe un manual relativo que recoja los pasos a seguir para convertirse en atleta?

Es probable, pero la respuesta es más simple que todo eso. Se trata de algo contundente, una idea comparable al texto de Rilke con el que despejaba mis dudas camino de otro lunes, mientras leía la reflexión de Daniel Moscugat acerca de ser o no ser poeta:

<< Entre en sí mismo. Investigue el fundamento de lo que usted llama escribir, compruebe si está enraizado en lo más profundo de su corazón; confiésese a sí mismo si se moriría irremisiblemente en el caso de que se le impidiera escribir.>>

En otras palabras, si usted muere un poco cada vez que no corre, entonces, tenga por seguro que es un atleta. Si alguna vez, de reojo, ha mirado con miedo su talón dolorido. Si con cada zancada siente que disipa sus fantasmas. Si el reloj es su refugio y su enemigo. Entonces, amigo, está perdido, porque no hay intervalos ni avisos de la boca al corazón y viceversa.

Confieso, más para mi que para el resto, mis ansias de “eterno limitado” y alabo las formas numéricas del desorden de los pasos. La corriente del tiempo, cuando corres, se estrecha más hacia el minuto presente y usted lo sabe, amigo, si hubo un momento en que dijo “quiero ser atleta” o lo que es más grave “quiero acabar un maratón”.

Así se fue tejiendo un sentimiento inefable que sostiene estas dos piernas que cruzan un año más la meta. Una prueba como un vaso de agua dulce, que fue mi reto, mi maratón y mi horizonte más virgen.

Una carrera popular que junta los grandes vidrios de la solidaridad y la superación. Porque hoy somos 20.000 los que pisamos fuerte sobre el vientre de las calles para hacer sonar nuestro himno de compás improvisado. Somos un tiro en el alma de las banderas que no nos representan, frente a la mar de mi tierra otro octubre de verano.

La imagen puede contener: 7 personas, personas sonriendo, personas de pie, cielo, pantalones y exterior


Teresa Velasco Castillo

lunes, 14 de abril de 2014

Pablo López: profeta en su tierra

Existe una convicción básica, común entre los adolescentes, de que hay cosas que no se pueden contar a nadie, pero que hay que contar. Muchas de estas confidencias íntimas pasan directamente al disco duro de la memoria, mientras otras utilizan la escritura metaforizada como vía de escape. Pablo López vuelca  sobre  su  piano, no solo las experiencias propias, sino la de todos los malagueños que acudieron ayer a su cita en el Cervantes. Allí, presentó “Once historias y un piano”, un repertorio que se prolongó durante las dos horas que duró el concierto.
@PabloLopezMusic

Tres minutos antes de que sonase la primera nota, el público ya aplaudía, pendiente de los instrumentos que yacían en la penumbra del escenario. Solo dos o tres butacas quedaron vacías en el primer bloque de asientos. Y es que Pablo López se ha consolidado en apenas unos meses como el cantante de cabecera para muchos y muchas jóvenes.


<< Llevo mucho tiempo esperando este momento y, aún así, me ha sorprendido. Sin duda puedo afirmar que esta es La mejor noche de mi vida>>, dijo Marta, de 17 años, quien también estuvo en la presentación de Sevilla, en la Sala Antique.

Pero este cantautor cuenta con una audiencia mucho más amplia y variopinta. Niños de seis y ocho años también siguen sus temas. <>, afirma Salvador, que con tan solo ocho años ya canta todas las letras de este autor.
Pablo López admitía en una entrevista para Sur que esto, a veces, <>. Sin embargo, ayer, era vida lo que se inspiraba, y así debió sentirlo su madre; como un sueño hecho verdad.

En plena actuación, se escuchó un   << ¡Viva la madre que te parió!>> desde el fondo del auditorio. Todo el mundo se volvió entonces hacia el palco del primer piso en que se sentaba Lola, la madre del artista. << Cuando era pequeño mi madre me compró un piano en el Corte Inglés… no tan espectacular como éste>> bromeó Pablo López, quien en todo momento se mostró cercano al público. Tanto es así, que incluso las fotos fueron tomadas con éste. Además, en la despedida, donde volvió a tocar “Vi”, se sentó a la orilla del escenario a tan solo un par de escalones de la gente que aplaudía sin demora cada una de sus historias.

Pablo López dio una lección de humildad dejando atrás su fama como “triunfito” en la edición 2008 del programa. Logró así, y gracias a los guitarristas y al batería que le acompañaron, la solidez musical e instrumental propia de un profesional al que todavía, con treinta años recién cumplidos, le quedan muchos temas por vivir. 

jueves, 31 de octubre de 2013

La primera impresión Marca

Para todos aquellos interesados en el mundo del periodismo deportivo, el fútbol y el riesgo, dejo aquí la crónica acerca de Juan Castro, reputado cronista en el diario Marca. 


viernes, 2 de noviembre de 2012

Pesadillas Antes de Navidad


Tras hacer recuento de mi circunstancia, he llegado a la conclusión de que no me gustan las fiestas. Debo de ser una aburrida. No me gusta Halloween,  la Navidad, Noche Vieja, Semana Santa, el “baile de primavera” propio de comedias americanas, ni San Juan. No me gustan las fiestas copiadas ni buenas ni malas, ni siquiera las locales o concernientes a nuestra tradición de toda la vida.

El pasado miércoles por la noche, supongo que se enterarían, fue Halloween. Ya es un rito, o al menos aquí en Málaga. Si no mal recuerdo, debe de ser el cuarto año que asisto disfrazada de forma ridícula a un botellón de fantasmas.

El caso es ir. De modo que, en lugar de disfrutar de un relajado paseo por las concéntricas calles de esta maldita y bendita Málaga, toca pasar miedo.

 Por miedo quiero decir prisas, tensión, ansiedad por encontrar gente con quien adherirse a un mejor plan o compartir una botella de Vodka "calentorro" del chino. Y urgencia, mucha urgencia por no llegar tarde y poder esperar media hora pasando frío a que  los demás lleguen. Menos mal que con el WhatsApp  todo está solucionado y ahora andamos de arriba para abajo como zombis, sin levantar la mirada del teléfono, jugando al “escondite pilla-pilla”.



 Luego nos extrañamos si nos levantamos con “malas sensaciones” a la mañana siguiente. Lo raro es que nos levantemos y todavía nos quede valor para lavarnos la cara. Y eso por no hablar de las uñas postizas que (aprovecho aquí para hacer un elogio a los fabricantes de “super glu”)  se incrustan hasta el punto en que  uno no recuerdas si eran suyas o se las compró el lunes.

martes, 25 de septiembre de 2012

Esta boca es mía


Es más fácil negar las cosas que enterarse de ellas. A veces, en cambio, parece que no hay manera de averiguar el origen de los hechos  y  entra en juego la incertidumbre. Ésta, por lo que dicen, es una de las mayores torturas a las que pueden someternos.

Si la verdad coincide con lo múltiple y cambiante, estamos perdidos. Es lo que hay. ¿Cobraremos a final de mes? ¿Es el mundo incomprensible o nosotros no lo comprendemos? ¿Nos impide la soberbia  reconocer  nuestras limitaciones?

Quizá la falta de una causa determinante al  vacío en mi cuenta bancaria  sea lo que me hace pensar en algo más profundo. Debería  trazar las fronteras  que delimitan mis conocimientos y no perderme por absurdas invenciones basadas en el supuesto de una verdad. Pero… la incertidumbre. Siempre la incertidumbre.

Debería admitirlo. Hay aspectos para los que el hombre no está  preparado todavía. El origen de los Presupuestos Generales de Andalucía es uno de ellos.

 La Dirección General de Ordenación y Evaluación Educativa debió de comunicar hace ya algún tiempo los premios correspondientes  a cada Delegación Provincial.
Hablo de los Premios Extraordinarios de Bachillerato y la beca de los mismos (1000 euros). Esos que se ofertan a unos cuantos alumnos de Andalucía.  

 Sí, hombre, esos exámenes de mediados de junio del año pasado no, el otro. Aquellos cuyas bases estaban implícitas en el más remoto de los enlaces de la página de la Consejería de Educación. Aquella invención venida del más allá cuyos resultados puede que aún luzcan en el penúltimo de los papeles que envuelven al “edificio negro”.  

No quisiera importunar ni ofender a nadie. Se trata, claro está, de una cuestión metafísica. De un constitutivo último de lo real y digo “último” porque no se encuentra en la superficie de las cosas, en lo visible o experimentable por los sentidos. Digo último porque después de más de quince meses de investigación, la única conclusión que he extraído es que el teléfono de la Consejería de Educación en Sevilla comunica.

Parece que fue ayer y hace ya más de un año de esas pruebas cuyo contenido se dejaba entrever por los pasillos del IES “SALVADOR RUEDA”.  Parece mentira que lleve ya más de veinte entradas desde entonces.

Espero que no quiebre la Caixa para cuando decidan hacer el ingreso. Si es que lo deciden. No quisiera pecar de soberbia, pero, como decía Shakespeare siglos atrás;  “Ser honrado tal como anda el mundo, equivale a ser un hombre escogido entre diez mil”.

Así que  tiempo al tiempo, que yo con mi diploma más que feliz, defiendo mi día a día. Porque hay algo que  ni la incertidumbre quita y es que “Esta boca es mía”. 

(Málaga a 25 de Septiembre 2012 Teresa Velasco Castillo)

sábado, 25 de agosto de 2012

Crisis


Hasta ahora no había considerado la necesidad de señalar algo tan obvio. Estamos en crisis.
Cada vez que bajo a comprar, subo a un autobús, paseo por los escaparates del centro o recibo una carta de Vodafone,  veo como vuelan los billetes. Incluso los auriculares del chino parecen romperse antes.
Crisis. Crisis es la palabra con que llaman a este tipo de sucesos en la prensa y  los telediarios. Crisis entendida como recesión. Crisis entendida como el cambio necesario. Como el paso previo a nuevos propósitos.

Y es que hace ya más de un siglo que vivimos estancados en  un mundo de apariencias y estética. Un planeta corrompido por aquellos que pretenden conservarlo. Una sociedad de masas en que todo vale a cambio  inmediata gratificación.

Estereotipos. Prisa. Consumo. Crisis, en definitiva  ¿Estamos mejor con cien canales que con dos? ¿Somos culpables por elegir? ¿Escogemos realmente o es la libertad otra forma de engaño?
Tal vez sí. No lo sé. Sobre el cine poco hay que decir. Crisis. Todo parece tener relación con lo mismo. Crisis de ideas. No se inventa. Reinventan. Cada vez son más las novelas históricas que triunfan. Cada vez más miramos al pasado como si de algún modo éste quisiera repetirse. Luego, los nuevos tecnicismos nos recuerdan el vertiginoso compás al que baila el presente.

Somos unos ilusos. Se vende más o menos lo mismo por más o menos los mismos precios,  envasado de modo distinto. Y esto último nos da la sensación de haber encontrado algo único en  medio de la semejanza. No se lo crean. Yo no lo creo así.

 No hace falta más que echar un vistazo a la cartelera. Adaptaciones de ruidosa vulgaridad y estulticia. Batman, Spiderman, los Aliens y alguna que otra comedia lineal e intrascendente. A lo que se añaden  las cada vez más demandadas películas para niñ@s. Cuentos clásicos a los que se les cambia el final  para hacer estos algo menos previsibles.

viernes, 20 de julio de 2012

No es Tiempo de silencio...


No sabría estimar si se trataba de 20000 o 30000 personas, pero en la plaza de la Merced no se cabía.  Algunos  ondeaban banderas tricolores, otros dejaban  que el viento se hiciese cargo de serpentear las siglas de su sindicato. Imágenes que pasarán a la historia. Miles de ciudades unidas en una sola ciudad. Miles de voces fundidas en la protesta. Una población informada y exigente dispuesta a luchar por lo que pueda venir.
Miles  de malagueños se echaron ayer a las calles en contra de unos recortes que de momento no parece que vayan a cesar. Una crisis que no parece encontrar la salida.



La marcha empezó descendiendo la Alameda de Colón hasta incorporar la multitud a la Alameda Principal. Los grupos repartidos entre distintos puntos del recorrido fueron anexionándose hasta doblar la esquina en la Plaza del General Torrijos. Aquello parecía ciencia ficción. Aquello “acojonaba”.
 Por el túnel de la Alcazaba podían leerse reproches hacia la presidencia que se repetían en cada pared y en cada poste.

Como sucede en las películas y, a veces, en noticias lejanas, las calles habían quedado revestidas  de escarapelas. Los oídos a penas tenían tiempo de restablecerse de los silbatazos entre petardo y petardo, y la vista, aturdida por tanto estímulo, volvía sus ojos hacia los ojos de mi  padre en señal de aprobación, como si quisiera creer lo contemplado.

Mis recuerdos sobre estos eventos no se remontaban más que  a una minoría hasta ayer. No sabría estimar de cuántos se trataban, pero juraría que Málaga, en el tiempo que la conozco, no había tenido manifestaciones como ésta.

Al llegar a la Merced, las voces de una melodía se alzaron sobre los zumbidos de las bocinas. Guitarras al final del túnel anunciando un proceso de cambio impreciso.
No sabría estimar cuántos eran. Los sindicatos calculan una cifra de más de 100000 personas. En muchas de sus pancartas podían leerse mensajes ingeniosos, y algunos, incluso, se atrevieron a acudir en pañales.


Entre los carteles que hoy destaca la prensa  el  “no te calles, defiende tus derechos”  parece haber dejado huella.

Ruido.  Reflexiones propias expresadas en público, un descontento común se hace eco de la situación. Abucheos, pitidos, voces que claman un empleo digno. Más ruido. Explosiones, jaleo, bullicio. No es tiempo de silencio. 

(Málaga a 20 de Julio de 2012 Teresa Velasco)

lunes, 23 de abril de 2012

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Con nuestra habitual estrechez de miras tendemos a fijar la vista en colores vivos y fluorescentes que resaltan frente al tumulto de camisetas rosas arrojado al concepto de “masas”.
 No sé si ayer lo notaron. No llegaban a la docena e iban de verde. Corrían con María Vasco en su ausencia. La mayoría de ellas podía considerarse del “Playas de Málaga”.
También había algunas gotas azules  y  blancas que si no se confundían con la marea rosa, era porque se precipitaban “a renglón seguido” hacia la meta.
Así pues, con el verde por bandera, me “infiltré”  en la sexta edición  de la “Carrera de la mujer”, que este año acogía a 4000 personas en Málaga. Podrían haber sido muchas más.
Con el dinamismo de siempre y  el entusiasmo que todas las mujeres infundían a su alrededor, se creó una atmósfera que casi hacía pensar en un mundo distinto al nuestro. Un cielo color de rosa. Un mundo de amaneceres al otro lado de la ventana, como si no hubiese que madrugar nunca y hubiéramos de inventarlo todo de nuevo. Cada día algo distinto y vacío de memoria.


Durante todo el recorrido estuve acompañada  por los ánimos de mis compañeros, por un viento racheado, una plaga de mariquitas arrastradas por el levante y un verano avanzando a destiempo.

La organización es  muy difícil de mejorar, casi tanto como el tiempo de las ganadoras. El diario Sur hace mención a una de ellas, Beatriz Jiménez, que terminó en 17 minutos y 16 segundos.  http://www.diariosur.es/v/20120423/malaga/marea-rosa-contra-cancer-20120423.html
La carrera,  que tiene como fin la solidaridad y la lucha contra el cáncer, sirvió  para que muchas marcas se anunciaran  e incluso hizo de marco para las palabras del alcalde.

Según se mire este evento puede ser muchas cosas, pero sobre todo se trata de una parranda que, este año, he disfrutado más que nunca.  Tal vez sea cosa de la edad, de las etapas con que se presenta la vida. No lo sé, pero, a pesar de estar en el límite,  nunca me hizo tanta ilusión pertenecer al intervalo de entre 16 y 19 años.
 El caso es que solo me queda una temporada para pasar de categoría y no es fácil. Por suerte hay lugares donde interpone un escalón (promesa) que hace más llevadero eso de ser adulto.
 Aun así, apenas queda una semana para que acabe abril.
(Teresa Velasco Castillo a 23 de abril 2012)

jueves, 19 de abril de 2012

Yo también quiero un jefe que me pague con sonrisas

Siempre quise hacer las cosas con paciencia y gratitud, pero es la desazón  y no la curiosidad lo que a muchos, o tal vez solo a mí, nos lleva a caminar sujetos a cuanto pisamos. Tal vez sea el miedo o “la sociedad” quienes le hacen a uno esclavo de la precaución.
 No lo sé, pero hay gente, por increíble que parezca, que no teme a ser feliz. Incluso algunos se atreven  a saludar en los ascensores o sonreír por las calles “con la inocencia de dos abuelos desvelados”, como si de una cultura distinta a la occidental se tratase.
Jaume Sanllorente, director y fundador de “Sonrisas de Bombay”, ha compartido algunas de las más gratas y atroces experiencias que puedan marcar la vida de una persona. Con la humildad y serenidad propias de un atleta de la vida, infundía cierto aire oriental a la sala y, por un momento,  las cosas más importantes dejaron de ser cosas. 
Aula Magna de la Facultad de Derecho en la UMA.


Ya lo hemos oído, ya lo sabemos. No podemos fingir  que no  conocemos la realidad. Los datos están ahí y cada año hay trescientas mil personas que contraen la lepra según los datos “maquillados”  de la OMS. Barbaries como las que se suceden en la “zona de las luces rojas” deberían hacernos reflexionar sobre nuestra condición y establecer otra escala de valores.
Conocer otras “burbujas” distintas a la nuestra no vendría mal  para salir del “vicio” del egoísmo y colaborar con el clásico “granito de arena”.  
La solidaridad es posible, no se trata de una utopía y no hace falta ir a la India. Nadie es “intocable” por mucho que digan las religiones.
Hoy varios miembros de la Fundación Harena acompañaban a Jaume con motivo del quinto aniversario de la organización. Dos jóvenes contaban las oportunidades de trabajar CON los demás en proyectos solidarios. Proyectos, talleres, cursos y actividades… “No tenemos en nuestras manos las soluciones del mundo, pero ante los problemas del mundo, tenemos nuestras manos”.
Desde aquí un llamamiento a los “valores dormidos”: es hora de despertar la curiosidad que, según dicen, salvó al hombre. Desde aquí un agradecimiento a @jsanllorente y a toda la gente que saluda en los ascensores. Que os lo paguen con sonrisas.


viernes, 6 de abril de 2012

“Apártense que la vida es corta”

Poco o nada tienen que ver los padecimientos que sufrió Jesucristo con la pasión en términos generales, si bien esta última ha demostrado ser capaz de mover cerca de ochenta tronos, de encender miles de velas, despertar el vértigo en centenares de personas y la curiosidad en otras tantas. Se podrá  tener (o no)  fe en una u otra religión, pero no podemos negar que en una semana, dejando atrás las diferencias, el centro de Málaga se pone patas arriba para bailar al ritmo de procesión.
En resumen la pasión es eso: un deseo  que está muy vivo, una parte de nuestras necesidades que ‘nos hace ser ciegos para otros fines’ y nos permite razonar. Un interés que “es preciso avivar” y que, a mi juicio, está al alcance de todos. No hay por qué temer a los mejores deseos, pues, “nada grande se ha realizado en el mundo sin pasión”.


Por tanto, Semana Santa puede definirse como pasión, pero también como un mosaico cultural, un conjunto de valores abstractos compartido por europeos,  un gasto más, un símbolo, creencia o pensamiento primitivo.
Ni los más sabios profetas de espíritu libre, ni los que más saben de Semana Santa saben de ésta, pues al final, hasta los valores más arraigados se suben al tren del continuo cambio. Yo tampoco sabría definirla con mucha atención que prestase.

Tal vez aquellos más predispuestos a ser relegados a los márgenes de la sociedad sean más conscientes de pautas sociales que la mayoría pasamos por alto. Sin embargo, esta vez obtuve otra perspectiva  gracias a mis compañeros.  
Desde un balcón o al pie de la carretera, mientras esperaba para ver pasar a mi amiga, pude observar que las cofradías son para algunos lo que para mí la pista de atletismo e intenté ver lo general en lo particular, es decir, lo que mi libro de sociología llama categorías generales. Eso que condiciona nuestra visión particular del mundo.

Alcazaba (no tiene que ver, pero me gusta).


Este año la “no lluvia” pareció molestar poco a los hombres y mujeres que se hacinaban para ver  “Fusionadas”  o “El Rico” y que apenas dejaban moverse. Como ya dije, el centro estaba patas arriba.
 Para la próxima vez  tomo nota y no me muevo de donde esté o bien grito eso que en el paroxismo de las fiestas gritaba Aureliano Segundo: “Apártense que la vida es corta”.

(Teresa Velasco Castillo. Málaga a 6 de Abril 2012)

domingo, 18 de marzo de 2012

El espectador

Hay unos versos de Jaime Sabines sobre La Luna que hablan de su efecto como sedante: “Es buena como hipnótico y sedante/ y también alivia/ a los que se han intoxicado de filosofía”, declara el poeta. Podría decirse lo mismo del atletismo. 
Hace una semana  tenía lugar una nueva edición de la carrera popular organizada por la peña “El Bastón”.  Un recorrido que acaba  junto al legendario Castillo de Gibralfaro, donde corredores de toda índole se entrecruzan cada año para contar sus batallas.

Carrera del Bastón


Nada es lo mismo desde fuera. No se ve la sierra del Guadarrama igual si la miras desde Segovia que si la observas desde El Escorial. No se siente uno protagonista de la prueba cuando compara perspectivas. La realidad es mucho más lenta. Tal vez no. Yo trato de construirla.
Después de un rato de espera, pasó al fin el primer corredor, detrás un grupo y, finalmente, un torrente de atletas  saludando a la cámara.  Todos insustituibles, todos necesarios. Desde el detalle más inadvertido hasta el gesto más grande. Todos forman parte de mi “circunstancia”.
Una semana después quiero creer que estoy recuperada y acompaño a mi padre durante un tramo de lo que es para muchos el acontecimiento del año: “La media de Málaga”.  Una media maratón que acoge ya a más de 3000 corredores  y que este año se celebra junto a otra prueba de  5km para todos los gustos. 

Hoy tampoco favoreció el clima, marcado por viento, y, sobre todo, calor. Una temperatura casi veraniega que no parecía incordiar a los primeros y que  ocasionó la salida de muchos acompañantes, familiares, amigos y corredores ocasionales al paseo.
Abdelhadi El Mouaziz  se proclamó campeón de esta vigésima segunda edición de la media. También la semana anterior se impuso en “El Bastón”.  Su registro,  según puede verse publicado en  http://www.diariosur.es/20120318/deportes/mas-deportes/mouaziz-impone-diaz-carretero-201203181249.html por Pedro Luis Alonso, fue de 1h.05:45. A veces  me  cuesta creer hasta donde es capaz de llegar el ser humano.
  El segundo en alcanzar la  meta, con un tiempo de 1h.06:32, fue Javier Díaz Carretero quien ya en Gijón hizo, a mi juicio, una muy buena carrera. Y, completando el pódium masculino, Miguel Ángel Ruiz (Caja de Jaén) con una muy respetable marca de 1h.09:04. En categoría femenina se impuso frente a Esther Hidalgo, la corredora del Bikila Mazha Machrouch con 1h.16:14.
Hoy he descubierto que  “Para los condenados a vida/ no hay mejor estimulante que  [la carrera]”.
( Teresa Velasco Castillo)

Media Maratón de Málaga 2011 (mi padre sonándose la nariz)


sábado, 10 de marzo de 2012

A propósito del lenguaje

No sé si será el hipertiroidismo prediagnosticado por la herencia, la simple casualidad o tal vez  toda una  suerte de mecanismos biológicos incomprensibles para alguien de letras, lo que me lleva a cuestionarme, una y otra vez,  qué circunstancias determinan mi vida y si  ésta viene ya determinada.
No lo sé. Y si los mayores científicos, filósofos y sociólogos de la historia no se han puesto aún de acuerdo  en aprobar una “constitución”  capaz de regular mis pensamientos, no entiendo por qué mi futuro ha de estar, si no determinado,  muy condicionado por un Gobierno al que no he elegido.
Cierto es, sin embargo, que resulta más fácil cargar a otros con la culpa. Si de verdad estamos “condenados a ser libres” como decía Sartre  y, cada decisión que tome va a contribuir a esa “construcción periodística de la realidad” en que tanto insisten mis profesores, la cosa se complica.  Después de todo, prefiero pensar que soy dueña de mi propio proyecto de vida.
El asunto es que hay que saber elegir y, como “el poder está en la información”, he prestado mi fe a ésta y he decidido creerme lo que me digan. Para empezar, el pasado viernes asistí en la librería luces de la Alameda a un coloquio  (Lecturas sobre igualdad de género para hombres)  presentado por Pilar Oriente Guarido y con la presencia de Enrique Benítez Palma, candidato nº3 del PSOE de Málaga al Parlamento de Andalucía. 
Fue una charla bastante enriquecedora, si bien no se dijo  nada nuevo. Hablaron de violencia de género, del reparto de tareas en el hogar, de las relaciones entre padres e hijos, recomendaron libros acerca de la mujer en la sociedad tales como Las Ocultas, de Marta Elisa de León, debatieron sobre el lenguaje sexista, etc. Salió, cómo no, el artículo de Ignacio Bosque publicado el pasado domingo en El País. También se mencionó, entre otros, aquel  de Pérez Reverte titulado  Urbanismo de género (y génera). Imposible pasar desapercibido. Salvando las diferencias, me encanta como escribe.
Estaba casi convencida  de que es la sociedad  y nuestra visión de la misma lo que hay que cambiar, y no el lenguaje, cuando, una vez más, alguien saltó con el Tractatus lógico-philosophicus de Wittgenstein  “Los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”, dijo Enrique Benítez parafraseando la proposición 5.6 del libro.
Por supuesto, sigo pensando que debemos cambiar la sociedad, pero ¿es posible que sea el lenguaje lo que determina nuestras vidas? En tal caso me gustaría estar representada, pero sin dramatizar chorradas ni estrellarme contra la pared del “género no marcado”.
Sigo sin saber la respuesta a nada y las preguntas se hacinan cada vez más, como las boliltas que caen de los árboles e inundan mi calle de pisadas. Pero, si toca elegir frase, me quedo con esa que hasta el más imbécil conoce: “Solo sé que no sé nada”.

(Teresa Velasco Castillo 10 de Marzo de 2012)

jueves, 8 de marzo de 2012

El Porvenir de mi pasado

En estos tiempos de metamorfosis para la educación, en los que la enseñanza pública, la garantía de una formación común y el futuro de la ciudadanía dependen de las “ocurrencias” de un Gobierno con mayoría absoluta, las iniciativas educativas, así como los méritos obtenidos  en nuestra provincia  son casi un proyecto de esperanza.
El pasado seis de marzo tuve la suerte de asistir a un acto de excelencia educativa celebrado  en el Conservatorio Superior de Música Manuel Carra. Sin dejar de mirar hacia un ambicioso futuro, volvía a sentirme rodeada de infancia, de la mano de mis padres y mi profesora. No quise hacer ruido. Era como ir por vez primera al cine y sonrojarse con el crujido de las palomitas.
Asistieron, entre otras muchas personas,   el delegado de Educación, Antonio Manuel Escámez, y la delegada del Gobierno andaluz en Málaga, Susana Radío. Debo admitir, aunque me duela,  que me costó atender al discurso sin bolígrafo, papel, ni red social en la que comunicar de forma inmediata y entrecomillada todo lo que se decía.
Pero  ni la bienvenida, ni la presentación de imágenes consiguiente fueron las protagonistas del acto. Fui menos que nada al lado del Mejor Sumiller Joven de Andalucía, Fabián Villar Gutiérrez, o frente a Félix Áxel Gimeno Gil, Medalla de Bronce en la Olimpiada Nacional de Matemáticas.
 Entonces recordé, por un momento, la realidad. Lo de las matemáticas me llevó a pensar en esa prueba de Saber y Ganar que tanto me gusta (la calculadora humana) y caí en la cuenta de que por cada espectador de dicha prueba  hay 2.749.000 personas que prefieren Gran Hermano, y, después de quince años, casi toda mi vida, uno de mis programas favoritos estaba condenado al olvido.
La entrega finalizó con una admirable actuación musical por parte de algunos miembros del conservatorio. Me dejó sin habla aquella joven de voz profunda que inundó con su canción el auditorio. También lo hizo aquella otra de manos finísimas y elegancia innata que, sin siquiera partitura, demostró que se puede hacer magia con un piano.
La merienda-cena fue un detalle que agradezco. Agradezco poder compartir  momentos como esos con personas tan magníficas como las que se sentaban a mi lado. Agradezco al destino la oportunidad que me brinda, la gente que me rodea, el “futuro de plenitud” con el que sueño. Agradezco El porvenir de mi pasado (ya contaré cómo ha ido) y prometo vivir el presente “con las alas del alma desplegadas al viento”.
(Teresa Velasco Castillo 8 de marzo 2012)