Con motivo del homenaje de ayer a Góngora, hoy me he propuesto escribir un texto algo más barroco de lo habitual, tarea nada sencilla para mi. Pensé muchas posibilidades irónicas para este poema, hasta que mi compañera me dio la solución: la música comercial que estaba matando mi inspiración es hoy mi tema.
Sátiros danzantes de paso desigual,
éxtasis físico con pies ligeros,
pistoleros de la pista, verdugos de lo ornamental,
disonancia de la lírica en su seno.
Reptando por los cuerpos en la noche,
blasfeman la poesía y la vierten
hasta la náusea que provocan con su eterno
y recurrente sonido de reproches.
Se escuchan los zumbidos pegajosos
como un adhesivo caducado.
La palabra “amor” por todas partes
Se quiere morir y no encuentra dónde.
Y así, los hombres, en su torpeza almidonada,
hacen mecanicismo junto a la barra
mientras ellas fingiendo entusiasmo bailan.
Alrededor, el suelo se desploma con el ritmo
y la muerte se retira hacia su infierno
a escuchar el llanto eterno de las llamas.
Teresa Velasco Castillo.
Bienvenida
La vida es irónica:
Se necesita TRISTEZA para conocer la FELICIDAD, RUIDO para apreciar el SILENCIO y AUSENCIA para valorar la presencia
Etiquetas
Arte
(1)
Concursos
(1)
Entrevistas
(8)
Eventos
(17)
Libros
(15)
Periodismo
(44)
Poemas
(112)
Reflexiones
(77)
Relatos
(5)
viernes, 25 de agosto de 2017
viernes, 18 de agosto de 2017
El color de mi rostro
Sólo dos cosas puedo hacer por ellos:
describir ese vuelo
y no decir la última palabra. Wislawa Szymborska
El color de mi rostro es, a veces, tan negro
como el humor de la violencia,
como el puente destruido por el hombre,
como el juego manirroto de la ausencia.
El color de mi rostro ha encarnecido
como espejo de las llamas,
como el luto que mejor combina
con los días que se anuncian por la tele.
Es azul, a veces, y tan gris
como el cielo que sostiene cada alma.
Tan común como sigue el sol su trabajo
una vez que se secan del diluvio las aguas
El color de mi rostro es hoy blaugrana,
herencia de la muerte y la esperanza,
vergüenza y orgullo de lo humano
que con gesto denigrante hoy se alza
Es sangre, mugriento y desteñido
como lágrimas en fotos congeladas.
Mi rostro va perdiendo sus colores
y venciendo con el resto en el olvido.
Teresa Velasco Castillo
lunes, 31 de julio de 2017
El amor como...
Dedico este poema a la gente de mi tierra, a los biznagueros que hacen arte y no lo saben...
El amor como esas siestas de verano
que dejan las ventanas empañadas,
los cristales del alma,
los sentidos
sus cálidas caricias al oído en la mañana
El amor como un volcán de versos
volcando su lava hacia el poema,
como la novia del pene que es la pena,
se cuentan los dolores que me encienden
El amor es ese tipo de persona
que siempre mira al vacío y no hace nada,
los olores más tristes y el sol más sonoro
que esconde un poeta en su mirada
El amor es una forma elemental de arte
y la practico hasta la náusea que provoca.
Es una droga que pago con mi cuerpo.
Es un sueño que despierto en cada cosa.
Es libertad y prisión en
misma boca.
Quiero, amor, que lo comprendas
que el amor son los años uno vive
y uno vive apenas un
epílogo.
Que el prólogo es la infancia que se olvida
y los años no vividos son la vida.
Teresa Velasco Castillo
lunes, 24 de julio de 2017
Mis manos andarán...
Mis manos andarán descalzas por algún sendero de tu cuerpo.
Lo sé, algún día, me lo dijo el mensajero de estos versos.
Más bien pronto o más bien tarde, cuando me ponga a pensar
en nosotros,
habrá un lugar donde yo me venga, de algún modo, a tu
encuentro.
Después vendrán llamaradas, muerte y vida en la misma frase.
Tantos besos que se hicieron para ser acomodados en tu piel.
Vendrán los días que te quiera y que te odie hasta el día en
que me faltes.
Vendrá la luna que en tus ojos cierras, más bien pronto o
más bien tarde.
Andará mi vientre buscando tu cabeza como un sol declinando,
como un río de hojas detenidas, como un recuerdo con la faz
de porcelana.
Serán las calles de julio en septiembre o la intemperie de
agosto en abril.
Más bien pronto o más bien tarde, me lo dijo alguien
disfrazado de ti.
Y los dos seremos para el otro, como todos los días en que
te quiero.
Me lo dice tu pelo por mi cuello, la raíz medio en ruina de
mis venas.
Tus manos son enredaderas y mi aliento el aire que las lee.
Seremos, lo sé, por el fantasma de mis 24 febreros,
por tanto sol muriendo de sed sobre la arena.
Allá donde tu quieras ser mi muerte, yo por siempre tu vida
seré.
Teresa Velasco Castillo
jueves, 20 de julio de 2017
He pasado toda la noche...
He pasado toda la noche sin dormir observando
la soledad que hace en mis palabras sin ti.
He pasado la noche soñando, y no he dormido,
viendo al azul suicidarse en rosicler.
He cerrado los ojos para escribirte en mi mente
una anáfora al comienzo del beso:
Quién se atreviera, quién te sintiera...
Que me perdone la
vida si le plagio los versos
para hacerte aquí, más presente en esta espera.
No he dormido esta noche, si mi memoria no falla,
Y tu recuerdo es mi mejor retórica al silencio.
Han transcurrido las horas y aún sigo en la batalla
De engañar tu ausencia con la soledad de mis palabras.
Teresa Velasco Castillo
sábado, 15 de julio de 2017
Jailer
Contigo en la distancia...
En este inmenso silencio, en esta noche
En qué lugar se esconde tu cuerpo
En qué vacío se escribe mi aliento
En qué conspiración de invisibilidades
Tengo la opción de tocarte
Dime en qué rincón puedo ceñirme a tu carne
Dónde dejar de ser tu memoria
Dónde tengo que firmar
Para borrarme del
pasado
Y llegarme hasta el fondo de los fondos sin hundirme
Que alguien me explique este misterio de vivir,
Porque a veces me pregunto si estoy viva
En este inmenso silencio en que me erguí del sueño
Me pregunto, en este cuerpo sin tu cuerpo
Hacia la inútil tentativa de los versos, si estoy viva
Y me estremece pensar que lo estuviera
Que esta prisión de huesos se mantenga
Sin el sonido martillante de las llaves,
Haciendo melodía mi carcelero
Allá tan lejos de mi cárcel y mi encierro.
domingo, 9 de julio de 2017
Habla, dialecto e idioma
Para analizar el conglomerado de factores que confluyen en
la generación de sentimientos sobre la lengua regional, basta respirar las
diferentes variedades hispanohablantes que en cualquier conversación de tetería
podemos aprobar. Desde los discursos independentistas, hasta la aproximación
más transparente al castellano inscriben
su identificación dialectal en una tensión.
Pero, ¿hasta qué punto trasciende el orgullo por una
palabra? ¿no es acaso el silencio el mejor de los universales para el
entendimiento? O tal vez esa hiedra trepadora que quisiera alcanzar tu lengua
común es el mejor ejemplo de comunicación que puedo darte.
Digamos que la actividad del habla estriba en construir un
producto diferenciado, mientras que el idioma constituye la marca originaria
del elemento en sí. Una suerte de pasillos de supermercado donde el catalán
ocuparía los estantes mejor pagados y el andaluz vendría a ser el homólogo de
la Cola Hacendado.
Yo hablo andaluz. Tengo la suerte o la desgracia de llevar
el cabello tintado por los colores blanco y verde, aunque en mi raíz soy una
ilicitana canosa con bajo rendimiento en inglés. Menos nada. Nada menos.
Aprendí el valenciano, lo olvidé. Trabajé como una hormiga obrera, no muy
convencida del más acá. Las palabras más bien se borran en lo que fui y van
convirtiéndose fascinantemente en huella los aburridos sermones que un día creí
muertos.
Aprendí definitivamente a hablar el día en que te conocí. Y no
fui ya menos niña por ello, ni sentí rencor o vergüenza por ser lo que hablo.
Pongo amor en cada beso, como en cada parpadeo cuando no comprendo lo que
dices. Me invento lo que no sé. Porque la creación es un dialecto que me
fascina, no sé muy bien aún por qué. Lleno cada día de memoria la brecha
inexorable entre Norte y Sur. La temible diferencia de costumbres que nos lleva
desnudos desde el frío invierno hasta el oasis del verano.
Y soy presente. Aquí y ahora y tan consciente de que el
lenguaje no puede ser unívoco que me siento a pensar en todo y solo pienso en
ti y en tu risa: lo que se niega a concurrir en un sistema gramatical propio.
Teresa Velasco Castillo
Suscribirse a:
Entradas (Atom)