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viernes, 18 de abril de 2014

García Márquez: “El mejor día de mi vida fue cuando nací”

Su vida era más que sabida para aquellos que alguna vez  vieron el poder de la palabra. Por si acaso, hoy la recuerdan en todos los medios con diferentes matices sacados del torrente de vocablos  que configuran la inmensa Babel en que vivimos.

Gabriel García Márquez conoció la vasta fuerza de nuestra lengua a los doce años, cuando estuvo a punto de ser atropellado por una bicicleta. Entonces, un señor cura le salvó con un grito y, sin detenerse, se acercó a él y le dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?

Desde entonces no ha hecho si no descubrirnos el rumor secreto que nadie ha podido escuchar. Milagros, fantasías, tragedias e incestos que han provocado nudos en la garganta y ojeras. Pocas obras presentan una coherencia tan rica  y sólida de experiencias como Cien años de soledad y muy pocas personas mueren a los 87 años conservando su juventud en la mirada.

Sus abuelos maternos, Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, sirvieron inconscientemente para crear el universo de sus libros.  Aquella casa en Aracataca, donde tantas cosas insólitas sucedían, fue la caja de pandora que rescató el pasado de Macondo y recondujo su población a una ventura irrepetible.

Hoy, la generación del boom de los sesenta pierde su principal artífice quedando tan vacía como la aldea de los Buendía en sus últimos años. Aunque en realidad no es una generación, si no todas, las que hoy se sienten perdidas.

Gabo, como le llamaban sus amigos, era partidario de una vida que en parte reservaba para nosotros. Por eso, quizás, no me crea del todo que haya muerto y sigo esperando a pasado mañana con la fe desentrenada del que no tiene más remedio que creer en el milagro.

Visto desde aquí, a una luz medio falsa, la muerte siempre llega temprano, pero Gabo, dueño del secreto de la palabra, resucita todavía en nuestros labios.

Gabriel García Márquez en Madrid 1994



jueves, 17 de abril de 2014

Una nueva definición de geopolítica

Pareciese que occidente reacciona ante la expansión de una URSS con eufemismos, pero lo cierto es que el escenario ha cambiado demasiado como para obedecer al diálogo que se muestra ante la audiencia.  Aunque el empleo de una mayoría ruso-parlante en Donetsk como excusa para la requisa de territorios del este recuerde a estrategias adoptadas por Hitler y Hess,  en el Nuevo Orden Mundial, el eje estratégico militar ha cedido terreno ante el económico. Por eso da igual lo que diga Obama. En un mundo de movimiento y velocidad perpetua, convulsionado por la globalización y saturado por la información, la geopolítica está casi tan anticuada como las hombreras.

Cuesta creer que la guerra de la desinformación surta efecto después de tantos años sometidos a los impactos de la publicidad moderna. Los canales rusos de noticias han vuelto a hacer efectiva la propaganda negra, contenidos desfigurados que ya jugaron su papel en el Desembarco de Normandía y que ahora dibujan un escenario de caos en el este de Ucrania.

Es realmente difícil  de creer a los medios cuando  aluden a un pasado materia de selectividad, pero la escalada militar en la región y la nueva posición de China están arrinconando a Europa en el tablero. Todo ello sin mencionar siquiera los recursos energéticos con los que Putin tiene más que cubierta sus espaldas. Si Moscú emplease el gas como medida de presión, aunque solo fuera modificando su precio, las consecuencias en el PIB europeo no pasarían desapercibidas. Tampoco a EEUU le interesa entrar en conflicto con Rusia, aunque la dependencia de su energía no sea tan perceptible como el efecto Draghi en los mercados europeos.

Si hace unos años Rusia pudo forzar a Ucrania a adherirse a la Unión Aduanera que promovía bajo su liderazgo en la antigua Unión Soviética, con China de su lado, los líderes europeos no pueden hacer más que asentir a regañadientes ante las peticiones de Vladímir Putin.

Solo queda esperar  que la tormenta cese sin demasiados destrozos y el sol cumpla su función antes de que la Guerra Fría acabe por congelarnos a todos. 

La dependencia de los recursos energéticos rusos pone en jaque a Europa. 
Málaga a 17 de abril. Teresa Velasco Castillo. 

lunes, 14 de abril de 2014

Pablo López: profeta en su tierra

Existe una convicción básica, común entre los adolescentes, de que hay cosas que no se pueden contar a nadie, pero que hay que contar. Muchas de estas confidencias íntimas pasan directamente al disco duro de la memoria, mientras otras utilizan la escritura metaforizada como vía de escape. Pablo López vuelca  sobre  su  piano, no solo las experiencias propias, sino la de todos los malagueños que acudieron ayer a su cita en el Cervantes. Allí, presentó “Once historias y un piano”, un repertorio que se prolongó durante las dos horas que duró el concierto.
@PabloLopezMusic

Tres minutos antes de que sonase la primera nota, el público ya aplaudía, pendiente de los instrumentos que yacían en la penumbra del escenario. Solo dos o tres butacas quedaron vacías en el primer bloque de asientos. Y es que Pablo López se ha consolidado en apenas unos meses como el cantante de cabecera para muchos y muchas jóvenes.


<< Llevo mucho tiempo esperando este momento y, aún así, me ha sorprendido. Sin duda puedo afirmar que esta es La mejor noche de mi vida>>, dijo Marta, de 17 años, quien también estuvo en la presentación de Sevilla, en la Sala Antique.

Pero este cantautor cuenta con una audiencia mucho más amplia y variopinta. Niños de seis y ocho años también siguen sus temas. <>, afirma Salvador, que con tan solo ocho años ya canta todas las letras de este autor.
Pablo López admitía en una entrevista para Sur que esto, a veces, <>. Sin embargo, ayer, era vida lo que se inspiraba, y así debió sentirlo su madre; como un sueño hecho verdad.

En plena actuación, se escuchó un   << ¡Viva la madre que te parió!>> desde el fondo del auditorio. Todo el mundo se volvió entonces hacia el palco del primer piso en que se sentaba Lola, la madre del artista. << Cuando era pequeño mi madre me compró un piano en el Corte Inglés… no tan espectacular como éste>> bromeó Pablo López, quien en todo momento se mostró cercano al público. Tanto es así, que incluso las fotos fueron tomadas con éste. Además, en la despedida, donde volvió a tocar “Vi”, se sentó a la orilla del escenario a tan solo un par de escalones de la gente que aplaudía sin demora cada una de sus historias.

Pablo López dio una lección de humildad dejando atrás su fama como “triunfito” en la edición 2008 del programa. Logró así, y gracias a los guitarristas y al batería que le acompañaron, la solidez musical e instrumental propia de un profesional al que todavía, con treinta años recién cumplidos, le quedan muchos temas por vivir. 

martes, 8 de abril de 2014

Mi primera noticia se llamaba ...



Después de tres años parece que nos acercamos a ese periodismo práctico que tanto se demanda en nuestra facultad. Con tiempo, paciencia y dedicación todo es posible, aunque de momento las noticias de minuto y medio ya requieren un trabajo considerable. Espero dominar la técnica con el tiempo. El vídeo que viene a continuación no habría sido posible sin la ayuda de mis compañeros y del maravilloso equipo de técnicos de la Universidad de Málaga. A todos ellos y a los valientes que se atrevieron con el primer Trail de Málaga, gracias. 



I TRAIL RUNNING CIUDAD DE MÁLAGA

Los Montes de Málaga han sido testigo de la primera edición del Trail Running Ciudad de Málaga, que reunió a 400 participantes en una mañana soleada. La prueba contó con dos tipos de recorrido circulares: el corto de 10 km y el largo de 22, elegido por la mayoría de corredores. 

La salida se produjo a las diez de la mañana desde el carril de Picapedreros, que da a la entrada al Parque Natural. Allí mismo se finalizaron las dos pruebas. 

Los malagueños Ruben bravo y Dani García, que entraron de la mano por la línea de meta, fueron los campeones de la distancia larga tras una hora y media de carrera.
Entre las mujeres, la triunfadora de la jornada fue Beatriz Jiménez que tardó una hora y 51 min en completar el recorrido. Segunda fue Silvia Hidalgo, cinco minutos después.



El buen ambiente entre los corredores fue la nota predominante del evento organizado por Global Sport Málaga.

Una mañana de deportes para grandes y pequeños donde participar fue lo más importante.

sábado, 15 de marzo de 2014

"Un nuevo caso de..."

Informativos que “aturden”


No se trata de qué te cuenten, sino de cómo lo cuenten. Sin duda, José María Calleja sabe “agarrar por la solapa” a su público. Lo comprobé ayer mismo. Harta de invitados que recitan, como pasajes de biblia, los manuales y códigos deontológicos del periodismo, esta vez me vi sorprendida desde la primera frase: “La televisión es una creadora de la realidad, es decir, para millones de personas su visión del mundo es la que ofrece la pantalla”.

No es algo nuevo, pero el tono de sus palabras me trasladó de inmediato al debate histórico sobre el perspectivismo  planteado por Leibniz.

La reproducción encasillada en cuadriláteros de no sé cuántas pulgadas viene a ser como las sombras del mito de la caverna: nuestra única referencia de lo que ocurre en aquellos países que decoran mapas  junto a España.



Si soy sincera, no simpatizo al cien por cien con esta idea, pues el mundo de cada uno lo configuran multitud de factores de los que apenas tengo conocimiento.

 Sin embargo, bastó el ejemplo del atentado contra las torres gemelas para poner en jaque tal afirmación. ¿Estuvimos allí para verlo? Dos aviones. Dos enormes edificios deshaciéndose en el humo. Bomberos llorando como críos y un sinfín de personas arrojándose por los balcones es, más o menos, lo que recordamos todos. Pensar en ello asusta. Pensar que la imagen que de la inmigración se tenga en España pueda depender del gusto, subjetividad, ánimo o tiempo de alguien tan humano como nosotros, asusta bastante. Aunque, en un principio, no debiera ser algo negativo.

El problema llega cuando esa modificación de la realidad no sigue unos criterios de profesionalidad. Peor aún, cuando lo que se pretende no es informar, sino “aturdir”.

“Los informativos comerciales se han convertido más que en un modo de conocer el mundo, en una especie de aturdimiento que pretende enganchar a la audiencia en la pantalla”, dice Calleja.

Y vale que Internet también actúe de sincronizador de la realidad, pero la televisión sigue siendo la forma más recurrente de estar en el mundo. Por eso mismo se habla de una “hiperrealidad” y por eso mismo ese fenómeno que es la frivolización de contenidos preocupa tanto.

Preocupa, por ejemplo, que a día de hoy aún no hayamos encontrado el relato adecuado para un tema tan serio como la violencia de género y que arranquemos con esa frase tan fría que habla de “un nuevo caso de”. Debemos cuidar las palabras, criarlas en nuestra propia cosecha, no tomarlas prestadas. Mantener vivo el espíritu crítico.

Víctor Klemperer, filólogo alemán de origen judío, analizó en su obra el vocabulario empleado por los nazis. Una palabra como fanático,  cuya connotación era positiva en origen, llegó  a convertirse en un término peyorativo debido al uso que de ella se hizo. A día de hoy eso sucede con casi todo el lenguaje político: progresista, moderado, independentista, nacional, conservador, etc.



“En el caso del terrorismo también hemos tardado lo nuestro en hacer un buen relato”, continúa José María Calleja.

Es complicado. Determinadas construcciones solo pueden ser obras de arquitectos experimentados, y los atentados implican demasiado trabajo. Para empezar, este tipo de hechos buscan hacer propaganda, salir en los medios de masas de forma gratuita. En el ejemplo de las torres gemelas el mismo Matías Prats permanecía perplejo, conmovido al contar lo que estaba sucediendo. Habían logrado su objetivo. Al no haber espacio entre los hechos y su relato, el propio informador cae en manos de lo que está viendo. Las imágenes mandan.

En tal ocasión la magnitud del acontecimiento no daba opciones a planteamientos previos, si bien el “está pasando, se lo estamos contando” parece hacerse hueco en nuestras agendas.
Desgraciadamente la tendencia, según responde Calleja, apunta a que esta frivolización se quede. Las televisiones privadas se rigen por un criterio de audiencias y las públicas tienen la contrapartida de un alto grado de manipulación en sus contenidos.

Luego viene el eterno debate de la culpa ¿audiencias o cadenas? Hay quien argumenta que debemos crear contenidos en base al perfil del consumidor, pero cuando se ofrece una buena programación la gente también lo agradece.


Nuestra obligación  es contar lo que pasa, mostrar nuestro compromiso con la libertad de información y aproximarnos, en la medida de lo posible, a la verdad de cada uno. No hay fórmulas seguras, solo personas que tratan de hacer bien su trabajo. Las veintiocho letras de nuestro alfabeto tienen el enorme poder de construir o destruir. Yo me comprometo a construir ¿ y ustedes? 

Málaga a 15 de marzo de 2014 Teresa Velasco Castillo

domingo, 9 de marzo de 2014

Diario de un skin

Llevo un tiempo dudando sobre si vale la pena publicar esta entrada. Cuando me enteré de la reciente agresión a María Díaz, "La Junca" de Aída, a la salida de un partido de fútbol, lo tuve claro. Subir  la reseña de Diario de un Skin es dar a conocer el trabajo de Antonio Salas en la lucha contra ultras y grupos violentos cuyos asaltos pueden parecernos ciencia ficción en el siglo XXI. Por desgracia es algo que ocurre, aquí y a día de hoy.
Incluyo por tanto, a continuación, algunos apartados de la reseña que elaboré para este cuatrimestre pasado, si bien omito el resumen por tamaño y desinterés. Considero importante la labor de este periodista, si bien recomiendo firmemente la película interpretada por Ulloa antes que el libro, bastante tedioso a mi juicio. 

DIARIO DE UN SKIN: UN TOPO EN EL MOVIMIENTO NEONAZI ESPAÑOL

Sin otro escudo que su cámara oculta, ni más armamento que bolígrafo y memoria, Antonio Salas camufla  no solo su aspecto por fuera, sino que adquiere  varias personalidades en más de un año de convivencia con skinheads, fascistas, sharps, red-skins, etc. No se trata de una labor sencilla. En la obra queda de manifiesto las dificultades y grandes riesgos a los que un periodista de estas características se somete.
El trabajo de un topo es similar al de un actor, solo que en el caso de cometer un error nadie dice “corten” para repetir la escena. (pág. 18). 
 Antonio Salas no tiene rostro. Es el precio que toca pagar a cambio de convertirse en un héroe de asfalto. Es la moneda con que se paga un reportaje que va más allá de lo efímero, que ayuda a cambiar las cosas de sitio. Es la condición esencial para permanecer vivo después de un año al filo de la muerte.
Portada de la obra de Antonio Salas


Aspectos periodísticos de valor 

El periodismo de investigación tiene el compromiso de denunciar aquellos asuntos de interés social que merecen un tratamiento por extenso.

Antonio Salas es pionero en el trabajo de cámara oculta en nuestros medios. Igual que Hunter S.Thompson llegara a infiltrarse en la banda motera “Los ángeles del infierno” para su reportaje, el autor de Diario de un skin se sumerge por completo en la rutina de colectivos neonazis en España. Con ello pone en marcha el periodismo gonzo en nuestro país que, por herencia, asienta sus bases de modo tardío. No cabe duda, por consiguiente, de la necesidad de un contexto democrático para el desarrollo de trabajos de investigación como este.

La gran revelación de esta obra, a mi juicio, pasa por la inclusión de declaraciones como la de Ramón Mendoza, anterior presidente del Real Madrid, o la alusión a la campaña publicitaria con la que los jugadores de este equipo  obsequian a los neonazis ultras. Y es que, a pesar de la exactitud con que el periodista expone los documentos, cuesta creer que en el siglo XXI esto suceda: bandas manifiestamente violentas que, ya sea por miedo o interés político, cuentan con el apoyo de dirigentes y altos cargos de los clubs.

Otro aspecto al que cabe hacer alusión es la relación entre medios, sucesos, bandas e historia. De este modo, cuando parece que estamos ante una narración ficticia o ante actos ocultos para la inmensa mayoría de la sociedad, sale a flote el nombre de algún presentador (Sardá), político (Jesús Gil) o  personaje de relevancia pública que en algún momento no muy alejado de la actualidad estuvieron implicados en estos sucesos.

Las transcripciones en bruto de los diálogos entre miembros neonazis es un recurso muy recurrente en esta obra. Si bien se trata de una técnica inherente a la investigación periodística capaz de aportar valiosos matices, es a mi modo de ver mal empleada en muchos de los epígrafes del libro. El periodismo especializado no solo debe mostrar la realidad tal cual, que está bien, sino que debe actuar como el demiurgo en la filosofía platónica, esto es, debe hacer de intermediario entre un material caótico y un mensaje de carácter divulgativo que conecte con la realidad de nuestra sociedad.


Por eso mismo considero un error importante incluir largos listados de nombres, direcciones, fechas y grupos que no aportan más que el cansancio del lector, quien, al final del volumen solo recordará aquella imagen bien construida por la literatura. 

Conclusión

No pasa desapercibida la reflexión que en el epílogo trata de poner el broche a una investigación que finaliza con puntos suspensivos.
En 2001, la infiltración tuvo que ser abortada porque el jefe de la brigada que investiga la extrema derecha en Madrid delató a Salas. Gracias a David, otro policía, el joven periodista aún vive para poder contar su historia. Desde entonces, el panorama no parece que haya variado mucho.

Resulta llamativa, en este sentido,  la frase “los mismos perros con distinto collar” que pone título a uno de los epígrafes del libro. La entrevista de Oliver Sánchez en Cuerda de Presos demuestra la profundidad con que una ideología llega a arraigar en determinadas personas. Así,  al igual que el joven asesino de Juan José Rescalvo no cambia su carácter, sino que lo camufla, miles de skinhead son ahora neonazis disfrazados. Y es que, tal como afirma Salas en una de sus entrevistas “todos hacemos lo que hacemos porque creemos que es lo correcto”, y, en muchas ocasiones, es más fácil mover la montaña antes que convencer al otro de ir.

La misma actitud parece mostrar Salas al respecto que, sin ser tan valiente como ellos, se considera más ambicioso que autores como Saviano o Hunter Thompson.
En la película interpretada por Tristán Ulloa en el papel de Salas y Frank Spano en el de su hermano se incluye dicho carácter. La fidelidad hacia el trabajo con que se muestra el protagonista obliga a la renuncia de otros espacios de la vida tales como la familia. “Me encantaría poder acudir a firmar libros, como todos los demás escritores, pero el día en que haga eso, lógicamente se habrá terminado la posibilidad de hacer el tipo de periodismo que yo hago”, afirma.

 Si bien  “lo malo del periodismo gonzo es que nunca puedes disfrutar del éxito”, son muchos los motivos para seguir ejerciéndolo, según confirma  en  la misma entrevista.
Aparentemente, el movimiento neonazi solo cambia su forma, no su esencia, pero más allá de todo ello están los miles de lectores que cuentan como dejaron el movimiento tras la experiencia de leer a Antonio Salas.

Testigo protegido de la Fiscalía, su testimonio fue vital para conseguir el primer fallo judicial contra un grupo neonazi en Europa: Hammerskin. No existían precedentes. No se había hecho antes. Por eso mismo considero, no tanto como lectura recomendada, sino como acto heroico esta novela. Porque la credibilidad de nuestro trabajo no está en los nombres, fechas o documentación incluida, sino en la fe que convierte al periodista  de a pie en héroe. 

Teresa Velasco Castillo Málaga a 9 de marzo de 2014

viernes, 21 de febrero de 2014

SINRAZÓN DE PESO

La entrada que sigue es un reportaje con cuya labor he  disfrutado y sufrido. Espero que de aquí a un tiempo no sea más que eso: una práctica de clase... cualquier sugerencia para una mejor redacción ya saben: no duden en dejar comentarios. 



SINRAZÓN DE PESO

 Algunas juegan a adivinar el paisaje que asoma por el oscuro ventanal. Otras buscan sin quererlo su reflejo  o se fugan viendo cómo todos tienen lo que pocos disfrutan.

La primera semana en el proceso de tratamiento para trastornos de la alimentación,  pocas pacientes sospechan de su misión en el centro ABB. Son muchas las que piensan, sin embargo, que los demás exageran cuando hablan de un tratamiento hospitalario, ya que creen aún posible llevar su vida por debajo de un peso saludable.

Ya sea fruto de matrimonios felices, familias acomodadas o, por lo contrario, sin recursos, la anorexia nerviosa se presenta como  una de las enfermedades crónicas  frecuentes en adolescentes y  jóvenes de  sociedades desarrolladas. Aunque también la sufren algunos hombres, el 90% de los casos se da en mujeres.

Hoy en día la cifra de afectados por este trastorno crece de forma exponencial. Según muestra en su blog  Erika Alcántara, psicóloga licenciada por la Universidad de Málaga, la padecen entre 20 y 30 chicas menores de 25 años por cada cien mil habitantes. Su aparición es la  suma de circunstancias familiares, aspectos de la personalidad, componentes genéticos y alteraciones neuroquímicas que explican, en parte, la depresión y  ansiedad de los/las  pacientes.

Según la American Psychiatric Association existen dos subtipos de anorexia nerviosa: la restrictiva, que agrupa a aquellos sujetos que no realizan atracones ni conductas compensatorias y la compulsivo-purgativa en el que  el individuo realiza atracones, emplea vómito auto inducido, abusa de laxantes, etc.
Miriam Mariscal Sánchez, terapeuta con amplia trayectoria  en el centro ABB de Fuengirola,  concreta además que “los divorcios, las rupturas de pareja o la muerte de un ser querido” pueden ser precipitantes del  TCA y destaca algunas de las consecuencias derivadas: bajo peso, restricción o circuitos de restricción-atracón, uso de laxantes, seguimiento de dietas, hiperactividad mantenida, etc.

Cuando el/la paciente se siente desbordado,  suele aparecer “el síntoma”. Una vez el ejercicio, el hambre y abuso de diuréticos asientan sus consecuencias en una delgadez  infrahumana, las familias empiezan a inquietarse y se pasa a la búsqueda de una solución. Rosa Sanz Sandoval, monitora de información y presidenta de  la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia (Ádaner), apunta cómo se vive la situación según el modelo familiar ante el cual estemos:

Hay familias que lo llevan como un drama, otras no se preocupan, y otras hacen todo lo posible por conocer la enfermedad, aprender a actuar y, sobre todo, buscar el apoyo y los medios para la cura. Si existe algún nexo en común entre éstas, es el amor hacia un hijo/a.


 Han pasado ya más de seis años desde aquel agosto en que Isabel  Jiménez  vio  alterado el funcionamiento normal de sus relaciones sociales, trabajo y estudios. El ritmo cada vez se hacía más intenso. Pasaba fines de semana  privando a su organismo de cualquier alimento para luego darse el atracón, vomitar y correr hasta caer exhausta. Sabía que necesitaba  ayuda, pero su carácter porfiado le hacía ignorar una y otra vez las demandas del cuerpo. Hoy, en su testimonio, se lamenta por haber perdido los tres primeros meses de tratamiento  en un “reto continuado contra las terapeutas”.

Era como si su mente hubiese caído en manos de sofistas radicales que predican el solus ipse como única alternativa para la realidad. Así, poca a poco, fue tapiando  ventanas hasta el punto de obviar el mundo que había más allá del espejo. Solo entonces, una vez quedaron, la ilusión y la vida  en el miedo, los sueños arrojados al desdén del olvido, la familia de un lado y del otro los amigos comenzó su escalada hacia la recuperación.

Mucho  tiempo, esfuerzo y apoyo necesitó para dar el paso. Para abrir las cristaleras de su propio hogar y permitirse respirar el aire que tanto necesitaba.
La incapacidad para admitir determinadas emociones es lo que lleva en estos pacientes a canalizar los problemas a través de la imagen. En el centro  ABB de Fuengirola, cada vez que esto sucede, se habla de que “viene el cuerpo”. Conviene entonces sustituir viejos modelos. Ignorar rituales y creencias, aunque la sensación llegue a ser  tan real como  las pesadillas de Amanda Wyss en el filme de Freddy Krueger  o el macabro retrato al que el joven Gray estaba sometido cada noche.

Se debe alzar la cabeza, mirar los anuncios  que están ahí para todos. Reconocer que la diferencia  radica en su percepción. “Si por dentro te sientes mal, un mismo mensaje recibido por toda la sociedad puede afectarte de modo personal”, admite Verónica Ortíz.

A día de hoy, Isabel  ya  sabe llevar el control ante factores precipitantes como los conflictos de pareja, pero en su momento, algo que parece tan simple, suponía enfrentarse a raíces personales. Isabel se volcaba en relaciones donde la ruptura tormentosa era casi inevitable. A pesar de su alta funcionalidad, presentaba una inmadurez emocional que dificultaba el trato con iguales. Esto sucede muy a menudo.

En el caso de Verónica, la comparación durante la enfermedad y  posterior inseguridad durante el tratamiento impedían el natural desarrollo de lazos afectivos con compañeros/as. Durante el instituto, ya se dejaba influenciar por lo que “todo el mundo” decía. La idea de que cambiando su aspecto variaría también la situación externa en que se encontraba provocó el desarrollo de su síntoma:

Empecé sutilmente a saltarme comidas y llegó un momento en que ello me tenía entretenida todo el tiempo. Necesitaba algo que me estimulase y pasaba el día pensando en cómo evitar las calorías. Luego vinieron los atracones, precedidos de largos periodos en ayunas. Cuando mi madre descubrió estas conductas, decidimos contactar con el centro, aunque, en realidad, nunca llegué a detectar por mi misma cómo había alcanzado ese punto.

Actualmente los criterios que se siguen para el diagnóstico en la anorexia  y  bulimia nerviosas son los desarrollados por  la Academia Americana de Psiquiatría en 1994 y establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Según estos principios, la negación de una situación de riesgo no es algo aislado, por lo que es normal que Verónica no supiera de los peligros a los que estaba expuesta.

La falta de conciencia sobre la enfermedad, así como la distorsión adjunta al trastorno, no solo provoca la negación de una evidencia casi tan latente como el cogito ergo sum de Descartes, sino que lleva a estas jóvenes a explotar todo recurso previo al ingreso. Sin embargo, rara vez logran su objetivo los postulados teóricos en los que se basan las promesas.

Existen casos de recaídas en los cuales, tal como anota Miriam Mariscal la situación supera la capacidad de afrontamiento, dando lugar a la sintomatología:

La persistencia de acontecimientos concretos en la vida de el/la paciente que hacen dificultoso el manejo de las emociones, así como la falta de apoyo social y familiar pueden dar lugar a la cronificación. En otros casos, el malestar interno es identificado y los/las  pacientes pasan por alto la señal de alarma dando lugar a recaídas.
Tal como indica Manuel Cruces, psicólogo voluntario en Ádaner, “confianza, constancia y colaboración” son las claves a seguir en el tratamiento ambulatorio para estos casos:

            Confianza porque se debe entender la profundidad con la que este trastorno arraiga en las personas y, por tanto, ser consciente de que el proceso de mejora será lento. Constancia debido a que el valor de cada hora de sesión se multiplica al tener en cuenta la cantidad de variables contrarias a la recuperación que pueden aparecer durante las 167 horas restantes que tiene una semana, por lo que la asistencia y el seguimiento de pautas es fundamental. La colaboración está muy relacionada con lo anterior, ya que debe existir implicación y acción tanto de la persona afectada como su entorno cercano, generalmente familiares.
 Para cualquier configuración bien asentada hace falta mucha atención y obediencia a cada indicación, si bien rara vez se encuentran instrucciones en un solo idioma. Verónica Ortíz establecía pequeñas metas en su día a día, pero al final siempre quedaban epígrafes huérfanos de intérprete. “Quien mejor puede ayudarte a salir es la gente en tu misma situación y por ello las terapias y llamadas son fundamentales”.

Esto no significa, por el contrario, que sea obligado devolver el producto, sino que se ha de tomar el tiempo necesario para su instalación. El principal factor que, según Manuel Cruces, determina la dificultad en cada caso depende del realismo que se otorgue a los objetivos. Un modo muy ilustrativo y recurrente de comprender esto es poner el proceso de recuperación en paralelismo con otro tipo de afecciones, por ejemplo, una lesión de columna. Si con un perjuicio de tal gravedad se plantea caminar en menos de un mes, se puede dar ya por seguro el fracaso. Los cambios concretos dependen de la persona, pero a grandes rasgos la mente ha de hacerse flexible y comprender más allá de lo que la enfermedad alberga.

 “Creo que todos los trastornos de salud mental, en general, tienen detrás la familia y la sociedad”, afirma Sandra González Nieto, psicóloga de prácticas en el centro ABB de Fuengirola. Así, según cuenta sobre su primera impresión, se trata de chicas “con ganas de salir adelante, pero que no saben cómo”.

Sandra Alonso, de 19 años, recoge en su testificación la dificultad que implica esta lucha interna:

En los momentos de lucidez y aliento me animaba bajo la idea de un posible cambio, de llevar una vida normal, de salir del agujero. Pero recaía enseguida porque mi rutina estaba minada de pésimos hábitos. Pensaba que hasta el agua me engordaría, pensaba que un bocado de vegetal lo compensaban unas flexiones, que la delgadez era sinónimo de la belleza, que todos estaban en mi contra, que todos maquinaban, que no me dejaban vivir en paz, que era eso lo que me hacía triste. Pensaba que me quería morir, que no podía más, que no valía la pena continuar.

Aunque pueda parecer contradictorio, la tormenta de emociones con que esta joven describe sus costumbres antes del ingreso no es tan inusual como aparenta. El psicólogo Manuel Troya, en su cuadro general de la teoría evolutiva de las emociones, recoge hasta 428 matices que derivan de los sentimientos básicos: deseo, alegría, afecto, rabia, miedo y tristeza. La rabia, por ejemplo, conecta en esta línea con 116 matices. Conocerlos es una forma de estimular la inteligencia emocional:

La “titia” o “alagra” son nuevos matices aún no recogidos por el diccionario de la lengua castellana. Designan a la alegría por la desgracia ajena y su término proviene del alemán y el inglés.
Todo ello  permite la diferenciación y clasificación que ha dominado a la especie humana desde siglos atrás, y cuyo automatismo no debiera, en cambio, definirla. El hombre no es solo hombre por su humanidad, sino que sostiene en su interior el peso de lo que no existe, y es en el carácter etéreo que hace distinto a cada individuo donde descansa la verdadera riqueza de sus vidas.



El trabajo por desarrollar, a corto plazo, pasa por  la elaboración de campañas para la concienciación de los TCA a todos los niveles, así como por la creación de infraestructuras adecuadas para ingresos. Se hace latente la necesidad de un hospital de día  que no suponga tan altos costes a los afectados. Como presidenta de Ádaner, Rosa Sanz no culpa únicamente del retroceso de inversiones a las administraciones, sino que acusa también la parte por confrontar de los pacientes:

Somos nosotros los culpables, ya que muchas personas que padecen este trastorno reniegan de él y no muestran a la sociedad lo que conlleva. Se trata, así, de una enfermedad TABÚ cuyas consecuencias son generalmente infravaloradas por la sociedad.
Manuel Cruces, por su parte, reconoce que, a nivel público, las alternativas disponibles no son suficientes dada la alta incidencia social que tiene este trastorno. En cuanto al sector privado, existen varios centros tanto a nivel local en Málaga como nacional, así como hospitales o asociaciones que sin ser especialistas en TCA atienden a usuarios/as con esta enfermedad.

Iniciativas como las llevadas a cabo por miembros y pacientes de la fundación ABB pueden ser de gran ayuda. Así, la red, trabajada como un factor de riesgo más donde el anonimato ha propiciado la proliferación de páginas pro-anorexia, puede también convertirse en un aliado a la hora de sensibilizar a los jóvenes a través de las vivencias de pacientes y psicólogos que se unen para colaborar en el blog oficial de la fundación. Son estas realidades, y no los ensayos que de ella se han derivado, las que mejor explican lo que sucede.

“La teoría y la realidad siempre tienen poco que ver, no es lo mismo leer en un libro que hablar con una persona, sufrir con ella y vivir su problemática” afirma Sandra González Nieto, quien destaca que, como todos los trastornos vistos en la facultad, éste se estudia “deprisa y corriendo”.

Aunque todavía no se ha alcanzado el nivel óptimo de conocimiento sobre los trastornos del comportamiento alimentario, la magnitud de publicaciones ha ido en aumento con respecto a estos últimos años. Cabe señalar que el volumen de la investigación ha sido desigual para los distintos trastornos. La bulimia, por ejemplo, ha sido con creces la enfermedad de la que más estudios se han derivado.

Los trabajos pioneros en este campo fueron criticados por considerarse que se trataba de métodos excesivamente rígidos como el uso de la intubación  y altas dosis de clorpromazina, un compuesto empleado como tranquilizante. Sin embargo, con el desarrollo de la terapia cognitivo-conductual en la década de los ochenta, se introdujeron programas de intervención destinada a modificar las interacciones familiares y a proporcionar pautas de conducta para estos pacientes.

Con relación a los tratamientos, la rehabilitación nutricional es el que hoy por hoy está mejor establecido. Un buen programa de este tipo debe permitir recuperar peso de forma controlada hasta llegar a un estado saludable. Queda demostrado que a medida que los pacientes recuperan peso mediante esta rehabilitación  mejoran en otros síntomas del trastorno asociados a la ansiedad y el estado de ánimo.

 Diferenciar entre la voz intransigente que castiga la vida y la propia identidad es el primer tramo a recorrer. Luego, una vez se llega a ser consciente de la enfermedad, trabajar la  restructuración de hábitos alimentarios, la estabilización cognitiva y emocional, así como  afrontar determinadas actividades cotidianas serán los pasos a seguir en un tratamiento multidisciplinar, tal como indica Miriam Mariscal.

En su libro Cuando la comida es más que comida, Geneen Roth refleja todo este proceso de mejora, así como hace un análisis de lo que se esconde en cada bocado:

Comemos como vivimos: nuestra relación con la comida es el reflejo exacto de convicciones muy arraigadas sobre nosotros mismos. Todo lo que pensamos sobre el amor, el miedo y la transformación se expresa en cómo, cuándo y qué comemos. Por eso, la próxima vez que vayas a comer, DETENTE. No dejes de comer, sólo párate a observar lo que sucede en tu interior. En tu forma de comer reside la sabiduría, el camino hacia una figura más esbelta, sí, pero sobretodo hacia una relación enteramente nueva contigo misma.
Al igual que Forrest Gump revelaba a través del calzado su forma de ser, se dan por desgracia multitud de historias tristes manifiestas en la mesa. Según la leyenda india en la cual el anciano Cherokee daba una lección a sus nietos, la lucha de todas estas jóvenes tiene lugar en el interior de la persona:

Hay una batalla en mi interior. Es una pelea terrible entre dos lobos. Un lobo representa el miedo, la ira, la envidia, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, la culpa , el resentimiento  y la inferioridad. El otro lobo es la alegría, la  paz, el amor, la esperanza, la generosidad, la  serenidad, la  humildad, la benevolencia, la verdad y la fe. Esa es mi lucha y la de cualquier persona que viva, dijo el abuelo mirando a sus nietos.
Entonces, los niños, pensativos, preguntaron: ¿Cuál de los dos lobos ganará?

A lo que el anciano respondió: aquel al que alimentes. 

Teresa Velasco Castillo 2014