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La vida es irónica:
Se necesita TRISTEZA para conocer la FELICIDAD, RUIDO para apreciar el SILENCIO y AUSENCIA para valorar la presencia

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domingo, 26 de octubre de 2014

No quiero otra palabra


Algunos poemas iré guardando de reserva, pero el de esta tarde quiero compartirlo con vosotros. Es breve, pero expresa justamente lo que quiero: 


No quiero otra palabra que la que brota del alma,
Precisa, breve, natural y seca,

Esa asonancia musical cuando a solas,
 mezquinas olas se enfrentan a la calma

Por las esquinas decentes de mi mundo
Van conmigo revueltas las promesas

Como un niño encendido en fantasía
ante una historia de brujas y fantasmas

Como el escaso pan de los perros
Se disputan mi memoria
Últimas horas del día

Y entre esa indiferente multitud de instrumentos
No quiero más silencio que tu boca y la mía.


Teresa Velasco Castillo. Málaga a 26 de octubre de 2014

jueves, 2 de octubre de 2014

La solución a todas las preguntas


Primeros días de facultad. Nuevas caras y mismos conceptos vendidos como producto de nueva temporada. Es maravilloso volver a encontrar la soledad entre tanta gente y aprovechar para disfrutar de las preguntas que surgen cada día. 


Sencillamente me olvidé de la respuesta
 del arte de formar nuestras pasiones,
confundí diestro y antizurdo
 y erré en la compraventa de emociones.  

Probablemente aún no sea la hora
de volver a plantearse la pregunta
pero pienso que al  unir cristales rotos
tal vez vea mi reflejo de otro modo.

Quizá con nostalgia de ti, de tu boca
De tu sueño  y de mi insomnio

 Tal vez de amar como algo más que disciplina
del cómputo de esquinas de aquel rostro
porque formo parte de tu entorno.

Tal vez, ya mismo vuelvas, bien distinta
Transparente, desnuda o indefensa
La que pinta de arcoíris los vacíos
De toda pretensión más bien extinta.

Tal vez  regreses vacía de pasiones
A la orilla de las luces que despuntan
aun distinta y con todas las preguntas
en ti poesía, siempre quedan soluciones.


 Teresa Velasco Castillo

sábado, 20 de septiembre de 2014

Ese mar de espanto

Imagínenla entre las nubes de septiembre, lejos del estrés y del trabajo. En esa hora en que los bares van abriendo y va uno solo y sin pensarlo demasiado se deja llevar por el entorno. 

Con algo de poesía deben de estar hechos mis paisajes
El de ese mar de espanto que es el nuestro
Aquel que en su oleaje nos sostiene
Cuan presto en la costumbre extraordinaria

Aquella eterna plataforma de recuerdos
Con sus cantos halagüeños me persigue
Y una fruta pasajera y exquisita
De sabores corrompidos me acaricia

De ese mar, cuando las olas se retiran,
Dejando mis promesas distraídas,
Surgieron surco a surco nuestras tierras

De  las ruinas del asfalto donde
Trinan las aves de la guerra
Sostenidas en su dulce anonimato.

Mientras aquí, en la noche cotidiana,
El grillo canta allá en los pinos de la niebla
Ese mar de espanto que es el nuestro
Flamea en la penumbra del silencio
Esperando que nazca la mañana




Teresa Velasco Castillo

lunes, 15 de septiembre de 2014

Restando importancia a la vida

A menudo me cuestiono si este exquisito compendio de relatos que es la vida lleva algún camino grabado o si se trata más bien de estrenar los pasos una vez aprendemos a correr. No cabe duda de que los retos con que sueño me intimidan, pero de no ser así no serían retos. 

Nuestros pulmones necesitan del aire nuevo, de las nuevas palabras de esta boca que es mía, donde se paladea agridulce la primavera de las hojas caídas. Necesito los cuentos de veteranos que iluminan, sin intermediarios, mis anhelos. El deseo y el dolor de un héroe que tiembla a la orilla del arco de salida.

No tengo más causas que las fronteras trazadas por mi propio cuerpo y tal vez esos ojos saltones  en la luna cuando correr no es compatible con tareas matinales. Se trata más que de un amor en vilo, de un amor en vuelo que cada día descubre algo nuevo en la rutina. Un segundo más, un segundo menos.
 
No sabemos si son más los que hoy corren o corren más los que ya eran corredores, pero jamás vi tan hermoso el paseo como ahora: niños, padres, ancianos, mujeres, jóvenes y trabajadores y algún que otro trabajador joven. Con sus zancadas menudas acarician el suelo y trazan su senda aprovechando los regueros de la arena.


Lo más curioso de todo es que aún no recuerdo qué iba a hacer cuando encendí el ordenador. No es que sienta la necesidad de difundir esta doctrina, pero después de acumular tantos recuerdos quise verter lo visto en palabras. En la sangre están mis memorias para lo bueno y lo malo y sean quizás las zancadas quienes pongan en libertad a mis piernas, siempre luchando por el alivio de restarle importancia a la vida. 


Teresa Velasco Castillo

viernes, 29 de agosto de 2014

La vida en 150 palabras


La escuela, la familia y los amigos, a menudo son los que más nos enseñan de la vida. Pero ante todo la poesía es quien otorga la conciencia sobre la responsabilidad de jugar con las palabras...


Sobre el cuerpo de mi escritura
Hago mío el calor, de aquel que en condición
De lector esté dispuesto a servirme de luz guía
En las veintiocho letras del alfabeto.

Que no permitan sus ojos pasar por alto los límites
Ni dejen solos los cuerpos al compás de la obra

La palabra que más importa, a menudo sobra
La palabra más efímera, a menudo se ausenta
Exenta de sombras, sobrada de dudas
Con la luz primera de la temprana lectura.   

Que no profane la autoridad que me otorga su sabiduría
Que entre cada silencio, de cada palabra
Hay más filosofía que en todo lo que enciende mi locura.

Aún me queda mucho que aceptar de este contrato
Proceso de serenidad que entre Castilla y Prosas profanas
Cantan a la vida y la esperanza en el punto de partida
Que iniciado en Azul culmina,
 en la máxima expresión del antojo de mi lengua castellana. 



Teresa Velasco Castillo 29/08/2014

lunes, 11 de agosto de 2014

Desamor

Nada mejor que compartir los sentimientos con los míos a través de la poesía. Muchas gracias por estar siempre ahí. 


Las cosas en mí tienen un ritmo burlón,
Como el milagro de un son de primavera
Y al compás de las notas agoreras,
Te cuelas, polizón de mi pasado.

Sentada escucho el murmullo de relojes
Y Sabina me escupe a  buenos tiempos.
Sin pensarlo demasiado creo perder
Los modales en la forma en que te he amado.

Las cosas en mí, siento decirlo, están cambiando;
Hoy, el infinito es lo  de siempre,
Lentamente nuestros sueños se han perdido
En los ronquidos de noticias de sumario.

Siento que tiemblan los cimientos
Al áspero contacto de la alfombra
Que desnuda de días al calendario,
Hoy las cosas en mí, duele decirlo, están cambiando.

Por la soledad de estas palabras, me apuñalas,
antes de que sepa lo que siento
pero aún te cuelas, como la muerte entre esas cosas de la vida
que vuelven imposible no quererte.










Teresa Velasco Castillo 11 de agosto de 2014

domingo, 3 de agosto de 2014

Recuerdos ilicitanos

Pido disculpas a mi tierra andaluza a quien aún no le he escrito con la inspiración 
que me despierta el corazón de Santa Pola: 


Recuerdo que tenía sus párpados calientes
Como el carmín de las nubes de verano
Sus casas eran tan extensas y cretinas
Como el silencio de un éxodo temprano

Las sombras cernidas sobre el parque
Jugaban con la luna y las mareas
A sazonar los dulcísimos panales
Donde una a una, absurdas olas atraviesan
 por las Salinas la provincia de Alicante.

Recuerdo también la primavera
Que con sus cuentos
 sin intermediarios
obraba el laborioso abecedario
incendiado de mis sentimientos.

Siempre hubo un lugar para el poeta;
Los  que cuentan palabras y monedas,
Y para aquellos que conocen la receta
Secreta de los versos sin cadena.

La utopía me hablaba en valenciano
Y aunque no entendía su universo
Me perdía en los paisajes del alma
que  cada Domingo de Ramos
hacía de traje blanco nuestra palma

No recuerdo el despertar de aquel ensueño
En medio de la noche la utopía
Se esfumó en los laberintos de mi cama
Y oscilaba como una llama temblorosa
el recuerdo de esta niña ilicitana



Teresa Velasco Castillo 3/08/2014