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La vida es irónica:
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jueves, 3 de enero de 2019

Donde pongo mis labios soy tu beso


Comencé este poema a raíz de Ángel González y uno de esos sonetos que, pienso, ponen en cuestión a cualquiera que ostente reducir al hombre a estados físicos del cerebro. Comencé el poema una noche en la que, efectivamente, ese beso debía ser para otros labios. 
Empecé a escribir y, como siempre, cuando más sola estaba apareció Platón con su "carro alado" y Einstein hizo lo propio con su teoría del espacio que fácilmente se relaciona con los cuerpos. Estaba sola y vino Sartre a darme ese empujón que una necesita para arrojarse del todo y, en fin, día a día se construye el yo-autobiográfico. Día a día camina Rambo por enreversadas sendas, casi tan rebuscadas como algunos de mis versos. Espero que no tanto como la filosofía. Gracias a todos los que me leeis por ser también parte de este poema. 

Donde pongo mis labios soy tu beso
reducida a su carne en boca ajena,
la que inclina al auriga hacia su tierra
y aprieta el alma en  fatigosa prueba

Pongo mis alas a la espalda del cielo,
me juego el verso al espacio de tu cuerpo,
donde dejo mi fe, soy arrojada
a lo absurdo de existir en dicho beso

A fuego lento mantengo la postura
día a día llamo eterno a lo presente
ir, volver y del camino desasirse

Donde acaban tus labios, libre angustia
agoto mi vida en la teoría
de ver tus labios en otras consumirse.

Teresa Velasco Castillo






lunes, 24 de diciembre de 2018

Clases de amor para Platón


Que vivan el amor, la navidad y la hipocresía: 


He visto pues el impulso erótico
en la gamba articulada sobre el plato,
bebidas titilando al filo del abismo del poyete
como un engranaje de poleas en la escala Jenofonte.

La imposible cabeza del mejillón se sublima
en un progreso dialéctico hacia el bien.
La belleza es móvil en el centro de la mesa,
motor primero del discurso opuesto.

Hace un momento batalla de cubiertos,
un tenedor  se entrega a sus instintos,
la anchoa, enajenante, hace lo propio
y se entrelazan con pasión sobre el aceite.
El tomate, observa de reojo.

Así, nace el camino hacia el dios Eros,
ansia de carencia y de deseo en las palabras
de un Rey que de todos los amores,
solo a sí mismo se ama.

La época moderna ha hecho estragos,
está claro.
El pargo a la sal ya no trasciende,
lo que fuese reminiscencia de un saber
es la carne apartada a ras del plato.
El alma ya está fuera del menú.
Se añade al estoicismo el pan de molde,
elemento superfluo en la oratoria.

Amar ya no es lo fin y lo perfecto,
es, más bien, cosa del momento.
Y lo que surja después, ya es otra historia.

Por; Teresa Velasco Castillo





jueves, 6 de diciembre de 2018

Orgullo y perjuicio



Me siento orgullosa de la tierra que resido y presumo, aún hoy, después del polémico resultado de las elecciones, de ser miembro de una de las ocho provincias que conforman Andalucía. Porque se trata del contenido y no del continente. La Junta no es Susana Díaz, ni sus pechos transidos de espanto por un temor a lo nuevo.

Andalucía no es solo sol y playa, sino el arte que no nos queda con una tasa de desempleo que roza el 36%. Es la cultura que lucha por limpiar el  estigma de sus ropas. Es precisamente el estereotipo que no deseo para Cataluña, que, más allá de ser un problema soberanista es también un pueblo con sus problemas.

Hoy que mis hermanos estudian el feudalismo como un hecho pasado, seguimos dividiendo nuestra hacienda en tristes votos, buscando la ecuación unánime que dé solución al quiero y no puedo del gobierno. Pero, ¿alguien ha pensado en el contenido, es decir, la persona que va en el voto?

Digamos que hemos traspasado la línea del “todo para el pueblo, sin el pueblo” y ya no sabría decir “para” qué o quiénes votamos. ¿Andalucía?, ¿ España?,¿ Europa?, ¿la derecha?,¿ la izquierda?, 
¿Cataluña?

Insistimos con más frenesí e inconsciencia que nunca en ser el predicado de una oración que no nos corresponde. No podemos obviar que Andalucía, como todos los conceptos del siglo XXI, ya no cabalga aislada en una esquina de la pizarra, pero tampoco deberíamos tomar nuestras decisiones en base a un Estado que cada vez que nos refiere es para subrayar nuestra carga y no nuestras aportaciones a la Economía Nacional.

Solo pido que, ya que no se vota por la “polis andaluza” se haga al menos un pacto que no vaya en perjuicio de su gente. Que no retrocedamos ni un paso en los derechos que la mujer ha ido recopilando a lo largo de siglos con tanto esfuerzo y tan poco resultado en ocasiones.

Dejemos a un lado el número de votos en base a la escasa credibilidad de los medios y empecemos a gestionar  las ayudas del Fondo Europeo para su aplicación y no para su justificación.

Que no nos engañen con el continente, que echamos la culpa de lo que perdemos a otros, mientras el contenido se vacía desde las carnosas lenguas de nuestros políticos hacia su mal trabajo  independientemente de la bandera que porten.

Teresa Velasco Castillo

viernes, 16 de noviembre de 2018

Sin convencimiento ni esperanza


Hoy quiero compartir un poema de resignación, más que de indignación. Quizás el mejor momento para revelarse es cuando ya nada te enciende lo suficiente como para hacerlo. Quizás entonces debamos alzar nuestro puño y nuestro grito, pero yo no soy de esas. Lo mio es más bien de puño, letra y vuelta al ruedo. Buen fin de semana. 


Sin convencimiento ni esperanza


Es la luz penetrando en mi hondo centro
apagando las ascuas de la noche,
es un martes enredado en el silencio
errante y presto, dilatado, inmenso.

Cierro los ojos y aún lo saboreo,
es sudor de una carne sin trabajo,
vapor de un perfume diluido bajo el aire.
Soy todo ese despojo, corazón que humedezco.

No merezco esta muerte que nos une
lunes, martes, desierto y esperanza,
decidme ¿duelen más los sueños enverbados?
¿o es convencimiento lo que me está matando?

Profeta de mi herida, sobrevienen los colapsos,
la herida que cerró por el cansancio no es mi herida,
la llaga narcisista se abre paso.

Profeta de los miedos que nos mandan desde el cielo
y al final tan terrenal que lo importante no lo entiendo.
Que me pinten la verdad con su color más claro,
y devuelvan a esta noche en blanco sus angelitos negros.


Teresa Velasco Castillo

lunes, 15 de octubre de 2018

El rey astro y su tormenta


Días de tormenta que dan para mucho. Nostalgia de Brassens. Ahí lo dejo: 


Me importa igual a cero que los hombres
tengan pelo en su pecho jadeante
o un aliento fumigante en sus pupilas.

Me importa tres cominos que en el filo
de sus manos sea inmortal este pecado
o que su historia sea escrita en la mentira.

Para el caso, y en eso sí soy firme, no perdono
no entregarme en cada gesto.
No verte  y que no sea indicativo
de que el tiempo verbal es corto y triste.

Yo no quiero ser parte de este vuelo,
si no hay por medio un forzoso aterrizaje
¿acaso hay encanto en el rey astro
sin la escala fatal de su tormenta?

Yo no quiero amar más que volando
con los pies sobre la tierra de los muertos,
pues después de conocerte, así, intangible,
yo no sé quererte sin morirme.

Teresa Velasco Castillo

miércoles, 22 de agosto de 2018

Después del amor nos queda...


Después del amor…

Queda vivir los días desnudos como asfixia
como cuando todo es lluvia y la vida
se parece a un domingo de noviembre.

Queda tu ausencia en el ámbar del recuerdo
y todo es hambre nauseabunda de lo eterno,
polisemia en los labios azules de septiembre.

Queda pues, la fingida intrepidez,
el sudor en las axilas por la espléndida tristeza
que anestesia los ruidos del deseo.

Queda arreglar con cirugía los días grises
y esperar que un navajazo se apodere
suavemente del latido que no cesa.

Queda la quintaesencia de los dioses
que rompen un mundo ya deforme,
nuestros rostros en el roce de lo oscuro
verdad ardiendo en la carne triste del hombre.

Queda el porvenir que nos precede
el temblor mismo de la sangre cuando hierve.
Queda la luz austera en el cristal de tu mirada,
ese dolor cuando el amor se va y no dice nada.

Teresa Velasco Castillo

lunes, 25 de junio de 2018

LA QUIEBRA DEL ESTÍO

Después de un tiempo de oxigenación cerebral, hoy he querido romper con un poema intimista que expresa este punto de no retorno entre el quehacer y el poder, entre el querer y no quererse y negarse a crecer. 

Serán los años que no tengo en la mirada
Que prefiero rehundirme en los asfaltos
Derramada en mis zancadas de novillo

Serán estos años que por otra boca hablan
De los que aprendí a distinguir de las promesas
Esas que dice el maestro que no se han de cumplir

Será este alma despierta de tristeza
La que mira mis ojos una y mil veces
Preguntándose si acaso puede la vida ser tan breve

Será este barco que navego el que traspasa
Las sombras más umbrías por el escaso espacio
De luz que prestan los ocasos al delirio

Pero sé que hoy pasará como el fervor de un beso
Y mañana (qué no daría yo) volverá pidiendo auxilio
Aquel niño con el paso ya cambiado por la quiebra del estío


Por Teresa Velasco