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viernes, 21 de febrero de 2014

SINRAZÓN DE PESO

La entrada que sigue es un reportaje con cuya labor he  disfrutado y sufrido. Espero que de aquí a un tiempo no sea más que eso: una práctica de clase... cualquier sugerencia para una mejor redacción ya saben: no duden en dejar comentarios. 



SINRAZÓN DE PESO

 Algunas juegan a adivinar el paisaje que asoma por el oscuro ventanal. Otras buscan sin quererlo su reflejo  o se fugan viendo cómo todos tienen lo que pocos disfrutan.

La primera semana en el proceso de tratamiento para trastornos de la alimentación,  pocas pacientes sospechan de su misión en el centro ABB. Son muchas las que piensan, sin embargo, que los demás exageran cuando hablan de un tratamiento hospitalario, ya que creen aún posible llevar su vida por debajo de un peso saludable.

Ya sea fruto de matrimonios felices, familias acomodadas o, por lo contrario, sin recursos, la anorexia nerviosa se presenta como  una de las enfermedades crónicas  frecuentes en adolescentes y  jóvenes de  sociedades desarrolladas. Aunque también la sufren algunos hombres, el 90% de los casos se da en mujeres.

Hoy en día la cifra de afectados por este trastorno crece de forma exponencial. Según muestra en su blog  Erika Alcántara, psicóloga licenciada por la Universidad de Málaga, la padecen entre 20 y 30 chicas menores de 25 años por cada cien mil habitantes. Su aparición es la  suma de circunstancias familiares, aspectos de la personalidad, componentes genéticos y alteraciones neuroquímicas que explican, en parte, la depresión y  ansiedad de los/las  pacientes.

Según la American Psychiatric Association existen dos subtipos de anorexia nerviosa: la restrictiva, que agrupa a aquellos sujetos que no realizan atracones ni conductas compensatorias y la compulsivo-purgativa en el que  el individuo realiza atracones, emplea vómito auto inducido, abusa de laxantes, etc.
Miriam Mariscal Sánchez, terapeuta con amplia trayectoria  en el centro ABB de Fuengirola,  concreta además que “los divorcios, las rupturas de pareja o la muerte de un ser querido” pueden ser precipitantes del  TCA y destaca algunas de las consecuencias derivadas: bajo peso, restricción o circuitos de restricción-atracón, uso de laxantes, seguimiento de dietas, hiperactividad mantenida, etc.

Cuando el/la paciente se siente desbordado,  suele aparecer “el síntoma”. Una vez el ejercicio, el hambre y abuso de diuréticos asientan sus consecuencias en una delgadez  infrahumana, las familias empiezan a inquietarse y se pasa a la búsqueda de una solución. Rosa Sanz Sandoval, monitora de información y presidenta de  la Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y Bulimia (Ádaner), apunta cómo se vive la situación según el modelo familiar ante el cual estemos:

Hay familias que lo llevan como un drama, otras no se preocupan, y otras hacen todo lo posible por conocer la enfermedad, aprender a actuar y, sobre todo, buscar el apoyo y los medios para la cura. Si existe algún nexo en común entre éstas, es el amor hacia un hijo/a.


 Han pasado ya más de seis años desde aquel agosto en que Isabel  Jiménez  vio  alterado el funcionamiento normal de sus relaciones sociales, trabajo y estudios. El ritmo cada vez se hacía más intenso. Pasaba fines de semana  privando a su organismo de cualquier alimento para luego darse el atracón, vomitar y correr hasta caer exhausta. Sabía que necesitaba  ayuda, pero su carácter porfiado le hacía ignorar una y otra vez las demandas del cuerpo. Hoy, en su testimonio, se lamenta por haber perdido los tres primeros meses de tratamiento  en un “reto continuado contra las terapeutas”.

Era como si su mente hubiese caído en manos de sofistas radicales que predican el solus ipse como única alternativa para la realidad. Así, poca a poco, fue tapiando  ventanas hasta el punto de obviar el mundo que había más allá del espejo. Solo entonces, una vez quedaron, la ilusión y la vida  en el miedo, los sueños arrojados al desdén del olvido, la familia de un lado y del otro los amigos comenzó su escalada hacia la recuperación.

Mucho  tiempo, esfuerzo y apoyo necesitó para dar el paso. Para abrir las cristaleras de su propio hogar y permitirse respirar el aire que tanto necesitaba.
La incapacidad para admitir determinadas emociones es lo que lleva en estos pacientes a canalizar los problemas a través de la imagen. En el centro  ABB de Fuengirola, cada vez que esto sucede, se habla de que “viene el cuerpo”. Conviene entonces sustituir viejos modelos. Ignorar rituales y creencias, aunque la sensación llegue a ser  tan real como  las pesadillas de Amanda Wyss en el filme de Freddy Krueger  o el macabro retrato al que el joven Gray estaba sometido cada noche.

Se debe alzar la cabeza, mirar los anuncios  que están ahí para todos. Reconocer que la diferencia  radica en su percepción. “Si por dentro te sientes mal, un mismo mensaje recibido por toda la sociedad puede afectarte de modo personal”, admite Verónica Ortíz.

A día de hoy, Isabel  ya  sabe llevar el control ante factores precipitantes como los conflictos de pareja, pero en su momento, algo que parece tan simple, suponía enfrentarse a raíces personales. Isabel se volcaba en relaciones donde la ruptura tormentosa era casi inevitable. A pesar de su alta funcionalidad, presentaba una inmadurez emocional que dificultaba el trato con iguales. Esto sucede muy a menudo.

En el caso de Verónica, la comparación durante la enfermedad y  posterior inseguridad durante el tratamiento impedían el natural desarrollo de lazos afectivos con compañeros/as. Durante el instituto, ya se dejaba influenciar por lo que “todo el mundo” decía. La idea de que cambiando su aspecto variaría también la situación externa en que se encontraba provocó el desarrollo de su síntoma:

Empecé sutilmente a saltarme comidas y llegó un momento en que ello me tenía entretenida todo el tiempo. Necesitaba algo que me estimulase y pasaba el día pensando en cómo evitar las calorías. Luego vinieron los atracones, precedidos de largos periodos en ayunas. Cuando mi madre descubrió estas conductas, decidimos contactar con el centro, aunque, en realidad, nunca llegué a detectar por mi misma cómo había alcanzado ese punto.

Actualmente los criterios que se siguen para el diagnóstico en la anorexia  y  bulimia nerviosas son los desarrollados por  la Academia Americana de Psiquiatría en 1994 y establecidos por la Organización Mundial de la Salud. Según estos principios, la negación de una situación de riesgo no es algo aislado, por lo que es normal que Verónica no supiera de los peligros a los que estaba expuesta.

La falta de conciencia sobre la enfermedad, así como la distorsión adjunta al trastorno, no solo provoca la negación de una evidencia casi tan latente como el cogito ergo sum de Descartes, sino que lleva a estas jóvenes a explotar todo recurso previo al ingreso. Sin embargo, rara vez logran su objetivo los postulados teóricos en los que se basan las promesas.

Existen casos de recaídas en los cuales, tal como anota Miriam Mariscal la situación supera la capacidad de afrontamiento, dando lugar a la sintomatología:

La persistencia de acontecimientos concretos en la vida de el/la paciente que hacen dificultoso el manejo de las emociones, así como la falta de apoyo social y familiar pueden dar lugar a la cronificación. En otros casos, el malestar interno es identificado y los/las  pacientes pasan por alto la señal de alarma dando lugar a recaídas.
Tal como indica Manuel Cruces, psicólogo voluntario en Ádaner, “confianza, constancia y colaboración” son las claves a seguir en el tratamiento ambulatorio para estos casos:

            Confianza porque se debe entender la profundidad con la que este trastorno arraiga en las personas y, por tanto, ser consciente de que el proceso de mejora será lento. Constancia debido a que el valor de cada hora de sesión se multiplica al tener en cuenta la cantidad de variables contrarias a la recuperación que pueden aparecer durante las 167 horas restantes que tiene una semana, por lo que la asistencia y el seguimiento de pautas es fundamental. La colaboración está muy relacionada con lo anterior, ya que debe existir implicación y acción tanto de la persona afectada como su entorno cercano, generalmente familiares.
 Para cualquier configuración bien asentada hace falta mucha atención y obediencia a cada indicación, si bien rara vez se encuentran instrucciones en un solo idioma. Verónica Ortíz establecía pequeñas metas en su día a día, pero al final siempre quedaban epígrafes huérfanos de intérprete. “Quien mejor puede ayudarte a salir es la gente en tu misma situación y por ello las terapias y llamadas son fundamentales”.

Esto no significa, por el contrario, que sea obligado devolver el producto, sino que se ha de tomar el tiempo necesario para su instalación. El principal factor que, según Manuel Cruces, determina la dificultad en cada caso depende del realismo que se otorgue a los objetivos. Un modo muy ilustrativo y recurrente de comprender esto es poner el proceso de recuperación en paralelismo con otro tipo de afecciones, por ejemplo, una lesión de columna. Si con un perjuicio de tal gravedad se plantea caminar en menos de un mes, se puede dar ya por seguro el fracaso. Los cambios concretos dependen de la persona, pero a grandes rasgos la mente ha de hacerse flexible y comprender más allá de lo que la enfermedad alberga.

 “Creo que todos los trastornos de salud mental, en general, tienen detrás la familia y la sociedad”, afirma Sandra González Nieto, psicóloga de prácticas en el centro ABB de Fuengirola. Así, según cuenta sobre su primera impresión, se trata de chicas “con ganas de salir adelante, pero que no saben cómo”.

Sandra Alonso, de 19 años, recoge en su testificación la dificultad que implica esta lucha interna:

En los momentos de lucidez y aliento me animaba bajo la idea de un posible cambio, de llevar una vida normal, de salir del agujero. Pero recaía enseguida porque mi rutina estaba minada de pésimos hábitos. Pensaba que hasta el agua me engordaría, pensaba que un bocado de vegetal lo compensaban unas flexiones, que la delgadez era sinónimo de la belleza, que todos estaban en mi contra, que todos maquinaban, que no me dejaban vivir en paz, que era eso lo que me hacía triste. Pensaba que me quería morir, que no podía más, que no valía la pena continuar.

Aunque pueda parecer contradictorio, la tormenta de emociones con que esta joven describe sus costumbres antes del ingreso no es tan inusual como aparenta. El psicólogo Manuel Troya, en su cuadro general de la teoría evolutiva de las emociones, recoge hasta 428 matices que derivan de los sentimientos básicos: deseo, alegría, afecto, rabia, miedo y tristeza. La rabia, por ejemplo, conecta en esta línea con 116 matices. Conocerlos es una forma de estimular la inteligencia emocional:

La “titia” o “alagra” son nuevos matices aún no recogidos por el diccionario de la lengua castellana. Designan a la alegría por la desgracia ajena y su término proviene del alemán y el inglés.
Todo ello  permite la diferenciación y clasificación que ha dominado a la especie humana desde siglos atrás, y cuyo automatismo no debiera, en cambio, definirla. El hombre no es solo hombre por su humanidad, sino que sostiene en su interior el peso de lo que no existe, y es en el carácter etéreo que hace distinto a cada individuo donde descansa la verdadera riqueza de sus vidas.



El trabajo por desarrollar, a corto plazo, pasa por  la elaboración de campañas para la concienciación de los TCA a todos los niveles, así como por la creación de infraestructuras adecuadas para ingresos. Se hace latente la necesidad de un hospital de día  que no suponga tan altos costes a los afectados. Como presidenta de Ádaner, Rosa Sanz no culpa únicamente del retroceso de inversiones a las administraciones, sino que acusa también la parte por confrontar de los pacientes:

Somos nosotros los culpables, ya que muchas personas que padecen este trastorno reniegan de él y no muestran a la sociedad lo que conlleva. Se trata, así, de una enfermedad TABÚ cuyas consecuencias son generalmente infravaloradas por la sociedad.
Manuel Cruces, por su parte, reconoce que, a nivel público, las alternativas disponibles no son suficientes dada la alta incidencia social que tiene este trastorno. En cuanto al sector privado, existen varios centros tanto a nivel local en Málaga como nacional, así como hospitales o asociaciones que sin ser especialistas en TCA atienden a usuarios/as con esta enfermedad.

Iniciativas como las llevadas a cabo por miembros y pacientes de la fundación ABB pueden ser de gran ayuda. Así, la red, trabajada como un factor de riesgo más donde el anonimato ha propiciado la proliferación de páginas pro-anorexia, puede también convertirse en un aliado a la hora de sensibilizar a los jóvenes a través de las vivencias de pacientes y psicólogos que se unen para colaborar en el blog oficial de la fundación. Son estas realidades, y no los ensayos que de ella se han derivado, las que mejor explican lo que sucede.

“La teoría y la realidad siempre tienen poco que ver, no es lo mismo leer en un libro que hablar con una persona, sufrir con ella y vivir su problemática” afirma Sandra González Nieto, quien destaca que, como todos los trastornos vistos en la facultad, éste se estudia “deprisa y corriendo”.

Aunque todavía no se ha alcanzado el nivel óptimo de conocimiento sobre los trastornos del comportamiento alimentario, la magnitud de publicaciones ha ido en aumento con respecto a estos últimos años. Cabe señalar que el volumen de la investigación ha sido desigual para los distintos trastornos. La bulimia, por ejemplo, ha sido con creces la enfermedad de la que más estudios se han derivado.

Los trabajos pioneros en este campo fueron criticados por considerarse que se trataba de métodos excesivamente rígidos como el uso de la intubación  y altas dosis de clorpromazina, un compuesto empleado como tranquilizante. Sin embargo, con el desarrollo de la terapia cognitivo-conductual en la década de los ochenta, se introdujeron programas de intervención destinada a modificar las interacciones familiares y a proporcionar pautas de conducta para estos pacientes.

Con relación a los tratamientos, la rehabilitación nutricional es el que hoy por hoy está mejor establecido. Un buen programa de este tipo debe permitir recuperar peso de forma controlada hasta llegar a un estado saludable. Queda demostrado que a medida que los pacientes recuperan peso mediante esta rehabilitación  mejoran en otros síntomas del trastorno asociados a la ansiedad y el estado de ánimo.

 Diferenciar entre la voz intransigente que castiga la vida y la propia identidad es el primer tramo a recorrer. Luego, una vez se llega a ser consciente de la enfermedad, trabajar la  restructuración de hábitos alimentarios, la estabilización cognitiva y emocional, así como  afrontar determinadas actividades cotidianas serán los pasos a seguir en un tratamiento multidisciplinar, tal como indica Miriam Mariscal.

En su libro Cuando la comida es más que comida, Geneen Roth refleja todo este proceso de mejora, así como hace un análisis de lo que se esconde en cada bocado:

Comemos como vivimos: nuestra relación con la comida es el reflejo exacto de convicciones muy arraigadas sobre nosotros mismos. Todo lo que pensamos sobre el amor, el miedo y la transformación se expresa en cómo, cuándo y qué comemos. Por eso, la próxima vez que vayas a comer, DETENTE. No dejes de comer, sólo párate a observar lo que sucede en tu interior. En tu forma de comer reside la sabiduría, el camino hacia una figura más esbelta, sí, pero sobretodo hacia una relación enteramente nueva contigo misma.
Al igual que Forrest Gump revelaba a través del calzado su forma de ser, se dan por desgracia multitud de historias tristes manifiestas en la mesa. Según la leyenda india en la cual el anciano Cherokee daba una lección a sus nietos, la lucha de todas estas jóvenes tiene lugar en el interior de la persona:

Hay una batalla en mi interior. Es una pelea terrible entre dos lobos. Un lobo representa el miedo, la ira, la envidia, la pena, el arrepentimiento, la avaricia, la arrogancia, la culpa , el resentimiento  y la inferioridad. El otro lobo es la alegría, la  paz, el amor, la esperanza, la generosidad, la  serenidad, la  humildad, la benevolencia, la verdad y la fe. Esa es mi lucha y la de cualquier persona que viva, dijo el abuelo mirando a sus nietos.
Entonces, los niños, pensativos, preguntaron: ¿Cuál de los dos lobos ganará?

A lo que el anciano respondió: aquel al que alimentes. 

Teresa Velasco Castillo 2014 

jueves, 23 de enero de 2014

TAN SOLO PALABRAS

La semana que viene empiezo los exámenes. El primero de ellos es de diseño, así que, para no perder la costumbre he "diseñado" un collage en el que muchos, espero, se verán reflejados. No hace falta ser un gran poeta, ni un intérprete, pues tan solo se trata de palabras. Se trata de ver ese momento en el que realmente sentimos el impulso de la juventud corriendo en nuestras venas. Esa falsa verdad que por un instante nos hace ser el centro del mundo. La fe que nos eleva hasta lo más alto para luego dejarnos caer. En fin... difícil de explicar. Espero que les guste. 



Tan solo sabíamos del impulso  ciego de dos manos
Cuando su unión es decisión inalienable,
Cuando solo oímos el sonido de la sangre
Como un tren a toda marcha recorriendo,
Todo aquello tan sensiblemente humano.

Tan solo  del  talento innato
que la luna procura a cada verso
Hicimos nuestro propio abecedario.

Indudablemente  también de la música inagotable
De la asfixia  de dos cuerpos al chocar:
Lírica de imágenes  que cobran vida  sorpresivamente,
 Alma sin pudor, desnuda de amor siempre,
Y continuamente del mar.

Alma aún por nacer te convenciste,
¿ qué rencor te hizo enfermar?

Sucumbiste  hendida y en tu seno 
 vacía de tantas cosas que nunca dije por temor.

Llegó como un cuchillo,
 como un veneno, como una araña
A tapiar con su guadaña el corazón.
Y aun estando tan cercano, y aun de haberlo sabido,
Aún me falta voz para acallar su ruido


Pero antes de que  puedan  las palabras a los días,
Espero la luz hacia el milagro de la vida.

 Pues tan solo ahora, este alma,
 desnuda de muerte a veces,
Y continuamente de del desamparo,

 tiene prisa de aquel pasado, distante, borrado y  preso,
Por encontrarte y encontrar un desenlace
al pulso equidistante de los besos.

Teresa Velasco Castillo Málaga a 23 de Enero 2014. 



domingo, 12 de enero de 2014

LA MUERTE COMO UN HECHO ANECDÓTICO


No sería la primera vez que hago un intento de poema bajo la estructura de nuestra querida muerte. Y más ahora, que tantos días, "a todas horas" siento su aliento tan cercano a mi. Otros, por el contrario, vuelvo a ser yo con veinte años y unas tremendas ganas de vivir que no me dejan llevar mi vida tranquila. En fin, cada cual está en el derecho de sacar su propia conclusión sobre el poema, sobre la muerte: dónde se encuentra, qué significa, qué busca cuando viene a buscarnos...



Morimos cada vez que nos miramos,
Cuando el mundo se acomoda en un vistazo,
Como cada mañana en  que cerramos
 nuestra última esperanza de un portazo

Mano a mano, paso a paso,  nos matamos,
A golpes de silencio nos morimos,
Morimos de fe del desamparo y nunca lo  bastante convencidos.

Morimos cada vez que respiramos,
Al instante justo de haber nacido
En este enigma sin sentido que es la vida
Nunca llegamos, tan solo morimos

Poco queda después en el camino
Nada suma, gratifica, sacia, siente
Nada importa una vez que se hizo tarde.

La vida, por extensa que parezca, nunca nos parece suficiente y
 morimos de inocentes, de culpables, ora fuerte, ora débil y cobarde.

Morimos de lluvias de febrero,
Y creemos cima la luz que acaso  presta.

Muero amedrentada entre tus labios,
Como cruzando en plena vía de esta vida nuestra.

A merced del ánimo cansado
Muero, simplemente, como muere
la gente normal,
 pobres, ilusos, y  lectores,
empapados de sudores cotidianos.

 Cada vez que hacemos pausa en la lectura,
Morimos a renglón seguido,
de un sol en que jamás nos deparamos.

Morimos diariamente, a todas horas,
En la espuma del cigarro que no cesa,
atemperada compañía del aroma,
 de las olas  seductoras del café.

Morimos en conjunto, de las claves
Con que cada uno  cifra su experiencia.

Partimos obviando  en el aire inerte,
 el hecho de tener una existencia,
En el pulso permanente con la suerte,
 Que la muerte, a fin de cuentas, no es tan grave.




Teresa Velasco Castillo Málaga a 6 de Enero de 2014 

domingo, 22 de diciembre de 2013

LA NAVIDAD DE LOS OTROS



Parece, según cifras estadísticas, que el diseñador de la campaña publicitaria para el sorteo extraordinario ha acertado de pleno. Sin duda, la imagen que proyecta es tan poco creíble como el hecho de que te toque la lotería. Después de un año de guerra contra la bolsa, engrosando las colas del paro o batallando el precio de la salud, la luz llega débil y  apagada  de su largo viaje. Y un 11% más cara.

Tanto es así, que las más pequeñas llamas no alcanzan en modo alguno a calentar y quedan tímidas en su polvo lejano observando celosas el enorme árbol de la lotería. Igual sucede en los centros comerciales, donde se mira, se toca, pero no se compra. Eso sí, al menos se está más calentito que en las calles. Que  pretendan vendernos la moto después de quitarnos la casa es tan digno de ser parodiado como la estampa de Raphael cantando villancicos.

Resulta  llamativo que un anuncio destinado a las masas sea la única película de ciencia ficción asequible para los españoles. Y es que el precio de la gran pantalla acumula ya un incremento del 48%. Atrás quedan los cines de verano donde tantos perdieron su niñez. Bajo el horizonte tachonado quedan a medio construir el plan de pensiones, la escuela y los valores ciudadanos. Verdades disfrazadas por “las mejores voces de España”, sin duda. Y por el debate soberanista.

Este año la interpretación es impecable y todos los actores cuentan con la suerte de poder lucir una hermosa cabellera. El “calvo” que tantos sorteos ha bendecido estropeaba el paisaje tanto o más que los mendigos, “gorrillas”, o vendedores ambulantes en los semáforos de Madrid.




La evolución del marketing es pasmosa. Lástima que no pueda decirse lo mismo de la estructura en sociedades postindustriales como, se supone, la nuestra. Que el premio se haya distribuido más que en loterías pasadas, no quita que persista una marcada desigualdad social.

 Tal vez ahí resida el acierto de Pablo Berger, pues la sombra que dibuja el gran árbol no es más que esa base de aspirantes que sustentan al gordo en la cima. 

(Teresa Velasco Castillo)

sábado, 14 de diciembre de 2013

Semblanza de un superhéroe que se acuesta a las diez

Quiero dedicar esta entrada a mi hermano, cuyo descubrimiento es sin duda lo mejor que me ha pasado en este tiempo. 

Cuesta creer en lo que ha cambiado el mundo desde aquel caluroso julio en que saliera por la habitación 306 del Parque San Antonio de Málaga.  Recién llegado, sin color aún, sus ojos ya presentaban una coherencia tan sólida, tan rica de pasión y talento que hacía del hospital un lugar agradable.

Ocho años después, si bien dejó sus rizos por el camino, todavía conserva intacto el corazón, sin ningún gesto intelectual o artificioso. Alma ágil y reposada, ahora, más que terciar con el día a día, deja que el pobre insatisfecho se contagie sin querer por la embriaguez de vida que desprende. Tal vez parezca ingenuo, pero confiesa  creer en Dios porque realmente cree en él. Desde la sinceridad, no desde el orgullo o interés.

 Si existe un poeta del siglo XXI capaz de decir tanto sin siquiera dedicarse a la escritura, ese es Salvador Velasco Castillo. Hijo de Pilar y Salvador, personas excepcionales también a su manera, a quienes debe sus apellidos.

Desde comienzos de este curso, Salvi (como le llaman sus familiares y amigos) ya estaba inscrito en el equipo de futbol del Colegio Platero, en la zona paleña del Candado. Por lo visto, su afición hacia este deporte viene de más lejos y, a pesar de practicar otras disciplinas como la natación, reconoce el futbol como su hobby favorito. Por supuesto, no duda en que de mayor será un futbolista cuya táctica, “defender y atacar”, le acompañará en cada enfrentamiento.

Una vez, en un encuentro contra el Jorge Guillén,  el partido se tornó  violento, adjetivo del cual  este jugador difiere. “No me gusta cuando hay peleas en el campo”, dice y reconoce aquella derrota  como injusta desde el momento en que el equipo contrario comete faltas y “da patadas” de modo indiscreto.
Se ha llegado ya a establecer un perfil casi íntegro de lo que significa ser futbolista en esta sociedad, pero Salvi no encaja en él. El tiempo, tan desigual repartido, tan sujeto a realidades multiformes,  le da para mucho más a parte de este juego. De este modo, no se limita a declaraciones sobre la competición, sino que va más allá en un sueño por convertirse en cantante. Pablo López y Abraham Mateo son ahora sus referentes, gracias a los cuales inició su tarea como “escritor de canciones” en ratos libres.

Dedica horas también a la Nintendo con una destreza presente desde su nacimiento para las nuevas tecnologías de la comunicación. La descarga de series por internet, o la adquisición de juegos gratuitos para la tablet no son un secreto para él, que de toda su clase parece el más enterado acerca de horarios y novedades sobre sus dibujos favoritos. “Me gustan los canales de Disney XD o Boing por series como “Pokémon”, explica mientras observa tímidamente los rincones del cuarto.

Por estos  convencimientos y por sus  nobles pretensiones  este joven elige Japón, central más grande de “Pokémon”, Italia, “el país donde inventaron las pizzas” o el continente africano, “para ayudar a los más necesitados”, como futuros lugares de  destino.

No le quedan, a este soñador, asignaturas pendientes, pero sí destaca en algunas materias como las matemáticas porque, aunque al principio todo parezcan  muros, con paciencia y observación se descubren salidas mucho más sencillas que las imaginadas: “Las divisiones parecían difíciles, pero tras aprenderlas me encantaron” , admite.

En conclusión, ya sea en  Japón o desde el ritmo infundido por los corredores del paseo de Miramar, Salvador Velasco Castillo  considera su familia más cercana, padres y hermanas, como su verdadero hogar.

Cuesta creer, a veces, que caudales tan estrechos desemboquen en el mar, que pequeños gestos repercutan en continentes tan incomprendidos y  alejados de los nuestros, así que, si sienten confusión, no duden en acudir a las respuestas de pequeños sabios.





 Teresa Velasco Castillo. Málaga a 14 de diciembre 2013

sábado, 7 de diciembre de 2013

Un día más con vida

Cuando la profesora de géneros dio la grata tarea de degustar una novela de no ficción clásica del "nuevo periodismo", supe de inmediato que Un día más con vida era mi libro. Todavía hoy, si me preguntan o me ven, rara vez ya por la calle, respondo al tópico "¿Qué tal?" con un "aquí estamos que no es poco" y, no hay día en que no me quede pensando en lo extraño de seguir con vida...



No son pocos los expertos, competentes en materia, que auguran el final del periodismo. Algunos arguyen a la extinción del papel, otros al modelo de negocio, al descenso de la calidad o lo entendido como “buen reporterismo”.

Probablemente no hayan sabido leer entre las líneas de Ryszard Kapuscinski, a quien poco debió preocuparle el formato de sus cuartillas allá  donde la escuela es sinónimo de utopía. Maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, profesional  en el arte de enhebrar información y lenguaje. No se queja.
Estamos en Angola, mitad del siglo XX. Presente histórico. Un excepcional testigo se instala  en Luanda, en el Hotel Tívoli. Tres meses antes de la  descolonización portuguesa aún viven un par de ancianos avaros, una joven pareja y Doña Cartagena, una camarera capaz de sacar  agua del desierto.
Kapuscinski no huye de la metáfora y describe, en una de las consideradas entre sus mejores obras, cómo la ciudad en que se aloja es convertida en un puñado de cajas primero  para luego hacerse piedra. Después vendrá un largo viaje desde un lugar desconocido hacia otro que tampoco conocemos. Un tránsito en el cual hace acopio de perífrasis  y pleonasmos que ralentizan la acción del texto sin caer en la redundancia.

Así,  estas digresiones transforman Un día más con vida en imágenes tan reales que hacen que uno acabe asfixiado por el hedor a gato. O tal vez perdido entre “nubes de moscas negras” si transcurren ante sí  más hojas de las que el sueño aguanta. Quién sabe. Nada es seguro en el sin fin de escenas con que el protagonista describe su entorno. Escenas plagadas de detalles sin los cuales costaría creer que estamos ante una obra de no ficción.

Todo lo que en síntesis podría pasar por una guerra civil entre el MPLA, la UNITA y el FNLA es desarrollado como merece a través  de los ojos de Kapuscinski. Lugares como Balombo, “una pequeña ciudad que no para de cambiar de manos”,  Benguela y sus palacios vacíos; “un lujo indescriptible para cualquier plan municipal de vivienda” o Lubango “ese gran jardín de todos los colores del arco iris” dejan un sabor agridulce a lo largo del camino que lleva a Sudáfrica.

Niños que matan por pintar en un mundo donde el arte no tiene cabida, barrios de  nube de polvo y ceniza semejantes a “los decorados semiderruidos que se construían en las afueras de Hollywood”, puestos de control que se salvan con el humo del tabaco. Todo ello es el núcleo del realismo con el que Kapuscinski cuenta su experiencia al atravesar junto tres desconocidos toda una selva de territorio enemigo.
Sin embargo, la obra que este autor presenta va mucho más allá de dicha experiencia. No solo se conforma, pues, con un mapa de fotografías repartidas en capítulos como piezas aisladas que acaban por unirse para formar un todo, sino que entre los recursos expuestos anteriormente de forma superficial, son dignos de mención la mayoría de sus arranques. Llegando a Humbe, por ejemplo, el lector puede hacerse con la imagen nítida de lo que significa transitar entre destacamentos que se aferran a un espacio marcado por fuentes de agua. Poco antes, en la frontera con Namibia, el uso de elementos ortográficos marca la diferencia entre un reportaje al uso y la autenticidad de una obra de no ficción como la analizada:

La superficie cubierta por círculos corresponde a la selva. La de puntos, al desierto. La superficie azul significa Atlántico. Las letras PN, parque nacional: leones, elefantes, antílopes…Un 5 en rojo: han caído cinco de los nuestros. Un 7 en negro: han caído siete de los otros. A continuación más cifras en rojo y en negro, formando dos filas descendentes, sin la raya del total, porque la cuenta de la muerte, su suma y sigue, continúa abierta.

Si bien la enumeración constituye el pilar del párrafo, no quedan de menos el empleo del punto y seguido, así como los dos puntos. Ni que decir tiene el uso de la repetición en los números para otorgar al texto una musicalidad propia del género de la poesía.

Pero no todo son halagos para un escritor que, antes que escritor es persona y, como tal, conserva equívocos en sus historias. Tal como enuncian los proverbios, sentencias y dichos latinos traducidos en portada, “no todos lo podemos todo” y el  léxico de este autor se detecta con facilidad conforme uno va acumulando pasajes: sol, calor, seco, agua, sed, árida… palabras que derivan del mismo campo semántico y no dejan de hacer su aparición como parásitos a lo largo del relato.

 Poco más cabe añadir a la lista de erratas de la obra. Tal vez si es cierto que el modo en que se estructura pueda causar confusiones, en tanto que éstas no quedan del todo conexas a pesar de tratarse de una historia constituida como unidad. O que al menos así lo pretende. Esta necesidad de una unidad narrativa se ve, en cambio, compensada en la carta con que Kapuscinski pone cierre al calificado por J. Estefanía como “diario íntimo”. En ésta da reconocimiento del resultado final de una guerra que se prolonga “ad infinitum” debido a la explotación de diamantes y petróleo, así como hace recuento de los principales personajes que sirven de guía a lo largo del viaje: Diógenes, Farrusco, Ndozi,..., así hasta llegar a Cartagena, la camarera del Hotel Tívoli. Es decir, se trata de un cierre en círculo propio del reportaje interpretativo que nos recuerda cómo hemos llegado hasta allí.




Ahora, por desgracia, la batalla sigue. Nuevos frentes se abren bajo el mismo motivo que es ninguno, pues nada justifica el saldo de un millón de vidas. Vidas que cobran voz de la mano de corresponsales que, inspirados en Kapuscinski, apuestan por el periodismo honesto, por conceder prácticamente gratis Un día más con vida a nuestra profesión.

domingo, 24 de noviembre de 2013

El lugar más feliz del mundo

Cuelgo esta vez un reportaje de hace ya algunas semanas sobre el corresponsal  David Jiménez y su reciente obra "El lugar más feliz del mundo" que recomiendo con hincapié. 

Cuando Kim Jong-Hun, político, militar y máximo mandatario de la región norcoreana se alza sobre una población homogénea para anunciar su discurso, aquí, en occidente, nos reímos conscientes de la paradoja: El lugar más feliz del mundo. Así denomina el cuarto y último hijo de Kim Jong-il a su país y así se titula la nueva obra de David Jiménez, todo un acopio de reportajes “directos al corazón” que hacen posible la conexión con el mundo oriental.
Todo empezó hace un par de décadas, cuando aún quedaban  minas cargadas de memoria por explotar en oriente medio. Entonces, David Jiménez, escritor, periodista y viceversa, se presenta solo en el despacho de Pedro J. Ramírez  y le propone dar voz a todo un continente abandonado y sujeto a los clichés de la industria cultural. El Mundo, por aquellos días no contaba con reporteros en Asia, de modo que David pudo aprovechar la coyuntura para fundar lo que sería la primera corresponsalía del diario en la zona asiática.  



Pasaron los años, y el joven corresponsal fue madurando, haciéndose consciente del peligro. Consecuentemente, fue cargando su mochila de experiencias sin olvidar a quienes esperan su regreso a casa. En 2004 cubrió el   “Sumatra-Andamán”, un terremoto submarino con epicentro en la costa del oeste de Indonesia que desató toda una serie de tsunamis devastadores a lo largo de las costas del océano Índico. “Los desastres naturales son muy difíciles de enfrentar”, declara en una conferencia a los alumnos de la UMA. Y es que cuando no queda un edificio en pie, ni una persona con suficiente aliento para vivir, el trabajo pasa a un segundo plano. En consecuencia, fotógrafos, traductores y periodistas han de ser ante todo personas: “buenas personas”, según afirma David Jiménez, y, respetando el oficio, prestar ayuda al entorno.

El periodismo  debe ofrecer la oportunidad de mejorar las cosas, con independencia, pero dando voz y otorgando  los medios a esas personas que necesitan hacer público su relato. Es por ello que El lugar más feliz del mundo se construye con reportajes breves, como si se tratase  de pinceladas aleatorias que se unen para constituir el cuadro.

Hay así, colores alegres que no por su condición pierden derecho a un espacio en ese marco, pero, por desgracia, la escala de grises mancha esos paraísos que nos empeñamos en destruir. “Quizás la guerra sea lo más duro, porque se trata de personas haciendo daño a otras personas”, admite con razón el autor de la obra.

Una vez constituida la base y establecidos esos colores, llegan los detalles: esos límites que  muchas veces ni el propio pintor sabe donde trazar. Contar la verdad conlleva perjuicios. Ser honesto está mal pagado hoy día y, a veces, no queda más remedio que morderse la lengua para evitar que se la corten a tu traductor.

A pesar de todo, David Jiménez cuenta con coraje y vocación más que de sobra para seleccionar aquellas informaciones que apuestan por la calidad y  no dejan de “contarnos a nosotros mismos con nuestros errores y virtudes”.

En Hiroshima tuvo la oportunidad de recoger los testimonios de las personas que fueron víctima de los ataques nucleares ordenados por Harry Truman, y, aunque no llevase el logo de la BBC en su chaqueta, accedió a los lugares más recónditos de la leyenda ignorando los “prohibido el paso” de muchas parcelas. Muchos comparan este aspecto con Kappuscinski, testigo de mil batallas en quien pocos no se han inspirado, pero, David Jiménez va más allá y regresa a ese lugar donde ha sido feliz, como Juan Rulfo en Pedro Páramo. Esta vez con un final más justo.

Estaba en quinto de carrera cuando ya trabajaba. Tal vez el mercado de la comunicación se vea hoy amenazado en lo que a su modelo de negocio se refiere, pero, si las nuevas generaciones hacen caso a la experiencia del maestro, no se dejarán aplastar por aquellos medios que aprovechan la famosa crisis para contratar esclavos en lugar de trabajadores.

En este sentido, España tiene mucho que aprender de medios como el New York Times que, en vez de recortar su plantilla, apuestan por profundizar en la redacción de los acontecimientos. Porque noticias las hay de muchos colores, pero ninguna  pasa del blanco al negro sin un contexto que las hile. Se recomienda, por tanto, no solo la lectura de reportajes como éstos, sino la lectura en términos generales, como pilar del buen periodismo.

Es importante que sea el propio periodista quien de importancia a su trabajo si se pretende un futuro para la profesión. David Jiménez confía en que los estudiantes  lo hagan porque las condiciones son distintas, no peores.

Actualmente, gracias a Internet  o por culpa de él, se dispone de una herramienta de gran poder que da la capacidad para hacer y deshacer un periódico al  antojo del usuario, comunicar con áreas opuestas o crear una ventana de ilusiones con pulsar un solo botón. De lo contrario la esencia no se pierde ¿qué ha cambiado realmente? Quienes de verdad tengan vocación saldrán adelante  porque al final los lugares remotos están más cerca de lo que se piensa y ese carácter único de la prensa no es más que uno y sus ganas de contar las historias.

El lugar más feliz del mundo no es un lugar, sino las miles de ciudades que caben en una sola ciudad, un homenaje a cada una de las personas que dan pie a la evolución del joven aprendiz de pintor que, con el tiempo, ha llenado nuestros museos de hermosos cuadros.

Existen, sin duda, amenazas, pero no hay nada que temer mientras queden artistas como David Jiménez y tiempo suficiente para volver. 



Teresa Velasco Castillo Málaga a 24 de noviembre 2013