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La vida es irónica:
Se necesita TRISTEZA para conocer la FELICIDAD, RUIDO para apreciar el SILENCIO y AUSENCIA para valorar la presencia

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martes, 29 de julio de 2014

Déjame pensar...


Disculpen el abandono de este espacio por exceso de tiempo. Prefiero seguir los días sin saber la hora que es. 


Si solamente me rozasen tus palabras,
Si tan solo corazón, al corazón tocaran
Como abraza el sueño de Neruda.

 Como  persianas
Al borde del pensil de mis raíces
Que callan lo que dicen las suturas
Cuando se pierden las facturas del alma.

Si solamente un día pasase entre hoy y ayer
No llegarían a mis oídos los lamentos de la luna.
En el silencio de las noches de suave brisa
 al susurro roto entre las rocas
Metálicos alaridos de la prisa del reloj
Desde que perdiste la afición de quitarme la ropa.

Si tan solo volviese una sospecha de sol de abril,
Llegarían a mis ojos algo más que esos paisajes
Enterrados con el traje de tu sombra,
 Vacíos de todos, menos de ti.

Si tan solo alzas los ojos al verso triste que te escribo
apenas reparas en la vaga luz escarlata
Que dilata las horas del día en que estoy contigo,
Y convierte el hecho de no verte
En la razón primera por la que sigo
Sublimando el desatino de la muerte.


 Teresa Velasco Castillo Málaga a 29 de julio de 2014

miércoles, 16 de julio de 2014

Hasta la noche más eterna caduca

Sin perder de vista la conciencia del tiempo el verano sigue y con él la poesía:

Ya no sé, cuando oscurece, si las tardes
Se parecen al vacío de mis espejos.

Tal vez aún estos conserven el milagro
De conciliar los sabores del fracaso
Y destilar su palidez como un aroma
Que dibuje las fronteras del ocaso.

Hoy en el bostezo de las noches
me perdí  en el instante en que la mano
del viento borró nuestros encuentros
y ya  solo se encuentran al abismo
del más ligero paso nuestros besos.

Ya no sé cómo explicarte que hasta el día
Y la noche más eterna se caduca

Deja al menos que te alcance mi silencio
Y verás nuestra memoria ya vacía
Heredera de éste cáncer que es el tiempo.


Teresa Velasco Castillo 16/07/2014


jueves, 10 de julio de 2014

Y tú...¿Qué harías?

Nada como la estación que nos junta para dedicar a la mañana una poesía... Disfruten del verano:

Si hubiera sabido que hoy iba a morir
Me habría detenido a oír el discurso del agua,
A entregar  al empedrado mis manos sin medida,
Y degustar cada silencio de los perros cuando ladran

Si hubiera sabido mirar las cosas más de cerca
Habría huido al monte
A contemplar  las nubes desprenderse de su escarcha
Y tal vez,  mientras la noche empieza a calar nuestra simiente,
Comprendiese al fin la moraleja con que escriben sus cuentos los ruiseñores.

De haber sabido que hoy moriría no abandonaría tan desinteresada tarea
de sesgar los tallos de las flores cuyas cortezas la  lluvia ha levantado,
y sembrar la obra cuya alma se abra a las estaciones
una vez mi tiempo haya pasado.

 Si escribiese un poema al azar, aún con la esperanza de sorprenderme,
No sabría ritmar sus vuelos ni hacer rima de su cuerpo arado,
Fósiles de una arqueología reciente,
para la que no queda espacio en mis manos,
prolongada infancia encarcelada en las ideas
Como un modo imaginado de besarte.

Sencillos gestos sostenidos en olores
A estiércol, a invierno, a humedad, a cientos
De vidas cruzando por tu extendido suelo.

Si hubiera sabido que iba a morir hoy
Marcaría la diferencia de mis días,
Dejaría entre líneas puras las diferencias conmigo misma,
Y haría del alma frágil que asoma al cisma de la mañana
El primer y último verso de esta humilde poesía. 


Teresa Velasco Castillo 10/07/2014

jueves, 26 de junio de 2014

De cuentos se vive mejor

Todo lo que aquí pueda escribir, a buen seguro, se quedará corto. Ana María Matute era mucho más que ese albañil de fantasías llamado escritor y, por mucho que cueste asumirlo, nuestras palabras libres, escritas o dibujadas no nos sirven de barrera contra el tiempo.

Aquí dejo mi "elegía", espero que os guste:

De un puñado de hormiguitas bien dispuestas
Se dispone  de ilustrar las sensaciones,
De propagar las palabras, en su justa medida
Y no empachar al lector si no es con vida.

Por difundir su alma en cada cuento
Es parte conjunta en nuestros corazones
Y aunque no sepa lo que siento sé que siempre
Se trata de volver la vista adentro.

 Porque más que el escribir es el leer
Lo que hace de un fracaso nuestra obra
Del giro de la luz y del silencio
Un desierto cubierto entre las olas.

Sin duda en sus años de escritura
Aprendimos más que en el colegio
 Pues de Pequeño teatro se construye el hombre
Que pone nombre al infinito de las cosas.

Por trazar nuestros caminos,  Solo con un pie descalzo
Mora en los lugares que todo hombre no aprecia
Ya que pocos enfrentan lo que la muerte quita
sin que pierda su asombro la historia escrita. 









Teresa Velasco Castillo 26 de junio de 2014

viernes, 23 de mayo de 2014

Regreso a la vida

Vuelta a la normalidad con los pies algo descuidados de la tierra. La Tarde Irónica sigue en su modesto espacio y a tiempo indefinido. Gracias por leerme en Cantera Sur. Y ahora, para quienes comprenden lo que de verdad significa correr dejo un poema esperanzador que me han arrancado mis primeras zancadas tras prácticamente un año:

Como a través del vidrio equivocado te ven mis ojos y
Escucho, tu voz en el eco de luces ciegas
Como a través de la niña que jamás fui te recuerdo,
Quebrada por los pesados pasos de mi tierra.
Como a través de la tarde polvorienta
Me inventas toda nueva a cada instante
Como entre jilgueros cantores,
oigo tus consejos imprudentes
y los dejo a la suerte de tus labios.
Como la atmósfera marina en mis enclaves,
Al abrigo de los temporales te esperé
A que con tu agosto vinieses donde el día se alarga
Y valiese la pena regresar esos caminos
En los que el sol se pone a tus pies más tarde.
Otros lugares suscitan el asombro
Revestidos con atavío  de brujo,
Y volcados al vacío de mis latidos.
Donde la sangre y la poesía quedan unidas,
Como estancada en la lectura al fin sentí
El infinito dolor de seguir viva.


Espero seguir sintiendo este dolor hasta que Dios decida mi día. 

Teresa Velasco Castillo. Málaga a 23 de mayo de 2014.

martes, 22 de abril de 2014

No surprise

La Marca España corre peligro. La heterosexualidad entendida como motor para el orden social que durante tantos años ha sido símbolo de identidad nacional, está en crisis desde hace décadas. Sin embargo, aún nos sorprendemos cuando el obispo de Málaga defiende la parábola obsoleta de Eva y la manzana, así como nos  llevamos las manos a la cabeza cuando  un alcalde politizado, cuya formación principal es su adscripción al partido de turno,  se declara corrupto.

Hoy Eva  vende manzanas Golden a  madres indignadas con el Gobierno porque su hijo ya no cobra el paro ¿Acaso esas madres creían que el Gobierno de Rajoy  no aplicaría recortes en ayudas sociales? ¿Parecía salir su programa de la revolución bolchevique?

Jesús Catalá, obispo de Málaga

La misma cara debió quedársele a Jesús Catalá en su visita al colegio San Estanislao de Kostka. El alzacuellos se le quedó corto para cubrir la desnudez de sus palabras en el eco de las aulas. Ni en contexto, ni fuera de éste. Recomendar la lectura del Catecismo a una generación limitada por 140 caracteres es como pedir a la infanta que renuncie a su herencia. ¿Espera el obispo que le dé la razón  una sociedad donde más de dos tercios de los habitantes aceptan la homosexualidad como estilo de vida? La única incoherencia a día de hoy es que  sigamos financiando la religión Católica con nuestro sueldo.

Gracias a Dios y a un mestizaje cultural que ha ido in crescendo a pesar de las muchas vallas con que ha tropezado, tres pilares inamovibles desde la Edad Media empiezan a ser cuestionados: iglesia, ejército y monarquía. Todavía resulta difícil salvar la censura en estos ámbitos, pero, a veces, el cadáver apesta tanto que inevitablemente es descubierto.

El cuestionamiento de la heterosexualidad como criterio para la organización social se pone de manifiesto en tan solo tres datos recogidos por la prensa nacional. En la década de los ochenta cien personas en Madrid asistían a las marchas del “orgullo gay”. La cifra ascendió a tres mil asistentes en 1996 y ya a principios del siglo XXI se contaban un cuarto de millón de personas.

Escuchar la comparación del matrimonio gay con el de “un hombre y un perro”, no sirve sino para advertir del trabajo que aún queda por hacer en la defensa del movimiento internacional de gays y lesbianas. Como todo, cabe la posibilidad de que nunca se lleguen a dar las condiciones para eliminar completamente el alquitrán del franquismo que asfixió la expresión social, cultural y política de opciones sexuales minoritarias. Sin embargo, la historia nos ha demostrado que en este cambio está la esperanza.

Málaga a 22 de abril de 2014 Teresa Velasco Castillo


viernes, 18 de abril de 2014

García Márquez: “El mejor día de mi vida fue cuando nací”

Su vida era más que sabida para aquellos que alguna vez  vieron el poder de la palabra. Por si acaso, hoy la recuerdan en todos los medios con diferentes matices sacados del torrente de vocablos  que configuran la inmensa Babel en que vivimos.

Gabriel García Márquez conoció la vasta fuerza de nuestra lengua a los doce años, cuando estuvo a punto de ser atropellado por una bicicleta. Entonces, un señor cura le salvó con un grito y, sin detenerse, se acercó a él y le dijo: ¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?

Desde entonces no ha hecho si no descubrirnos el rumor secreto que nadie ha podido escuchar. Milagros, fantasías, tragedias e incestos que han provocado nudos en la garganta y ojeras. Pocas obras presentan una coherencia tan rica  y sólida de experiencias como Cien años de soledad y muy pocas personas mueren a los 87 años conservando su juventud en la mirada.

Sus abuelos maternos, Tranquilina Iguarán Cotes y el coronel Nicolás Ricardo Márquez Mejía, sirvieron inconscientemente para crear el universo de sus libros.  Aquella casa en Aracataca, donde tantas cosas insólitas sucedían, fue la caja de pandora que rescató el pasado de Macondo y recondujo su población a una ventura irrepetible.

Hoy, la generación del boom de los sesenta pierde su principal artífice quedando tan vacía como la aldea de los Buendía en sus últimos años. Aunque en realidad no es una generación, si no todas, las que hoy se sienten perdidas.

Gabo, como le llamaban sus amigos, era partidario de una vida que en parte reservaba para nosotros. Por eso, quizás, no me crea del todo que haya muerto y sigo esperando a pasado mañana con la fe desentrenada del que no tiene más remedio que creer en el milagro.

Visto desde aquí, a una luz medio falsa, la muerte siempre llega temprano, pero Gabo, dueño del secreto de la palabra, resucita todavía en nuestros labios.

Gabriel García Márquez en Madrid 1994