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La vida es irónica:
Se necesita TRISTEZA para conocer la FELICIDAD, RUIDO para apreciar el SILENCIO y AUSENCIA para valorar la presencia

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domingo, 6 de septiembre de 2015

Confines

Que el atleta sea o no castizo es, a mi juicio, cuestión baladí. Los infortunios del hombre, como ya vaticinaba Pascal, vienen de no saberse estar quieto ¿Será ese casticismo la sombra de nuestras almas? ¿hasta qué punto necesitamos las fronteras?

En el fondo mi vida podría resumirse en impulsos momentáneos de optimismo durante los que entrego mis manos a la ingrata faena de la escritura, en contraste con ese abismo de incertidumbre que al término de cualquier ensayo se abre en una mente plagada de erratas. Entonces creo o más bien necesito de un ensalmo que bautice mi texto bajo el pseudónimo de la permanencia.

Siento, igual que Machado, una gran aversión a todo lo que escribo, solo que mi tortura se extiende durante todas las fases del proceso creativo. Por eso nunca llego a estar cómoda en la silla. De ahí que me dedique a correr. Porque necesito expresar lo inmediato en lo físico, dividir la tiranía del azar mediante la construcción imaginaria de un camino.

¿Es éste el origen de las fronteras (abstractas) que el hombre ha creado?,  ¿soy cómplice de las escenas de guerra que alcanzan occidente ya no solo por la tele?

Si es así, de nada vale mi poesía libre de estados de conciencia ajenos. La lírica ha pasado de padecer obesidad subjetiva a quedar raquítica en su plano más sensible para entregarse por completo a su facción somática. Esto es, ha pasado de ensalzar el amor platónico a entregarse a la más obscena pornografía.


Solo pido, después de todo, que me dejen morir por asfixia espiritual antes de arrojarme por los desfiladeros del caos anterior a la conciencia clara.  

Teresa Velasco Castillo

lunes, 31 de agosto de 2015

Sentimiento de pertenencia

Después de un tiempo reflexionando acerca de tantos lugares que me quedan por ver, sé que gran parte de mí pertenece a esta increíble ciudad que es Málaga, y sobre todo a su gente. El sentimiento de pertenencia no se puede relacionar directamente con nada. Es simplemente esa sensación que me invade cuando dejo propina en el bar de siempre o cuando saludo a alguno de mis compañeros de batalla corriendo por el paseo.
El Aquatlón Playas de Málaga, en el que me gusta participar cada año, podría ser uno de esos eventos que me hacen un poco más de aquí y no menos de otro sitio. He aquí la causa sui de mi poema de hoy:

Quiero pintar un cuadro contigo dentro
acariciar la gloria de ti y pintar sus fases
en una escala de gris infinito.
Quiero pintarte y cuajar tu aliento veloz en bruma

Quiero ser como tú de joven;
antinumérica igual que un jazz portador de lira
como la harmonía sideral que ansía al poeta
como las camas vacías de sueños y sus eternas auroras.

Quiero seguir pintando de Málaga mis días
hacer poesía de tus coordenadas,
simulacros de amor en tus atardeceres
y que se escuchen sin reparo las carcajadas de tu gente

Quiero seguir llorando sobre tus tristes huesos
cuando lo que quise amor me traicione
e inventar novelas de tapa blanda
con los besos que tu arena esconde

Reuniré todos tus meses sobre líneas puras.
Donde otros se quitan la ropa yo dejo mi alma toda ausencia
como a un velado son de nubes una estrella

Reuniré cada segundo de tus fugaces primaveras
y así demostraré  mi teoría al mundo;
sentimiento de pertenencia sin bandera.

Quiero pintar mi tierra sin reprimir su impulso.



Teresa Velasco Castillo 















sábado, 1 de agosto de 2015

Grecia

Para los que, como yo, no comprenden lo que pasa en el mundo desde hace tiempo...


Hacer preguntas, combinar, extrapolar e inventar modelos,
¿no les parece causal que el hemisferio sur sea la sede de los versos?
Homero, escribano de los héroes sin patria, de los dioses sin cielo,
Hesíodo, maestro de la ciencia inexacta del amor, la pasión y los besos

Safo, Píndaro y Baquílides, esclavistas del otoño dorado y la vendimia,
Esquilo, Los siete contra Tebas
ese enorme vacío en mi cama cuando acaba la tragedia

Tanto te debo Grecia que no sé cómo pagarte
Lugar donde las cosas nos atrapan con garras de destemplado aire
¿Por qué las nuevas buenas gustan de tanto dolor?
Tierras de infancia a veces tierna
a veces ácida infancia en sus tierras

A través del griego bizantino, latino cirílico y copto,
Pasan volando los años y su historia se va escribiendo,
La desbocada imaginación de los demás hizo lo propio
Sobre los márgenes rocosos del imperio

¿Cómo en tu equívoca luz te has vuelto artificio,
Tú que eras principio de las cosas?
Te apuntan con pólvora mojada, plomiza apariencia,
Pero tú eres el abrazo que atesora el sol del verano
Distintos continentes, misma realidad, espíritu exacto
Punto en que se unen los caminos del desierto
¿te vas a dejar atracar sin manos?



Teresa Velasco Castillo

sábado, 18 de julio de 2015

Hasta siempre maestro

He tardado unos días desde la muerte de Krahe en escribir algo que valiese la pena y, aún así, ningún resultado estará a la altura del maestro que nos deja. Tuve la fortuna de verle actuar en directo este pasado invierno en La Cochera Cabaret y hoy solo me queda su recuerdo. 

A Javier Krahe, 
por enseñarme a no dar nunca por acabado un verso. 



Me digo que un recuerdo son  tus ojos, rayo verde,
Ceniceros donde centellea la última luz del fuego
Colillas rozando tus labios entre licor y poesía
Con la muerte como una intrusa, burlando la vida

Sin comprender lo que hay debajo
De la falda de algunos versos,
Sentía hasta los posos de la palabra limpia
Solo porque tus gestos lo significaban todo.

Ríos de palabras para ensanchar las dulces aguas de vida
Una nebulosa  incandescente de  canciones que alientan
A no sentirse en la noche más sordo de la cuenta

¿Quién llenará de ingenio los anaqueles vacíos de mis oídos?
Un empirismo mal pagado a cal y canto ha cerrado el postigo
Que agitó el pesar del bienpensante y definió el alma de los trenes

Me dejas  el corazón por sembrar de Mandrágora
Mientras los recuerdos, por capricho del tiempo,
Se convierten en detalles cada vez menores del cuadro

Mientras, yo sigo soñando pues, gracias a ti, 
soy de  aquellos que sueñan a parte
Y cuestionan todo salvo la muerte,
Sin olvidar que los hombres de alcurnia son molinos y no gigantes.

Con la luz apagada y el gentío bajo llave en la luna
Aún se oyen cantos de Chopin  hacia el último valle de lágrimas,
Los sueños se hunden en los tabiques y las pupilas se oxidan,
Y se olvidan algunos pueblos que ya no están en el mapa,
El corazón desvaría y los ecos se hastían sin tu palabra,

Las preguntas se alargan y el silencio se estira en la noche
Como plisado por más voces que piden alas a tu nombre.


Me digo que tu recuerdo emigra hacia las almas de los hombres. 

Teresa Velasco Castillo 18/07/2015

sábado, 4 de julio de 2015

Alégrate de estar vivo

Sigue la poesía imponiéndose al verano. Unos quedan ahí guardados, presas sus palabras de las cuadrículas en las libretas viejas. Pero éste lo comparto, porque hoy estoy contenta de estar viva:

Alégrate de que estás vivo
que la única víctima de la guerra de la vida
es quien sigue viviendo aun muerto

Piensa en alguien querido que ya no esté
En esa flor que no respira, que está seca,
E inmortaliza su belleza en la palabra impresa

Piensa en  un gran trozo de pastel, desafía tu dieta
Ralentiza el paso de tus zancadas ante la caída
Irreparable del sol
Y agradece tu mala salud
A todos esos dioses que decoran de pálido
Las mejillas sonrosadas de los montes

Que no todos los poemas tienen que ser felices,
Alborozarse en el desorden de los primeros días de feria
Como relámpago de escarcha en un desliz de primavera

No todos los poemas están hechos de posguerra
Algunos, los más jóvenes, escriben a la luz involuntaria
De sí mismos, luna joven asomando entre persianas rotas,
Como una emboscada de sueños.


Teresa Velasco Castillo


jueves, 25 de junio de 2015

Conversaciones entre atletas

Dando los últimos coletazos al curso y preparando ya la temporada que está al caer, aquí dejo uno de esos poemas que, como tantos, me ha inspirado la pasión de los atletas: 


Vagan la luz y la sombra en los acordes impares de mis manos
Como agitando el pecho con sus tambores al alba
O esperando en verano a que el sol desista
Para hundir el dolor de las palabras que nos faltan

Si el final sobreviene a limpiar las conciencias
Y las armas de las manos donde tantos soldados
Hicieron suyas las promesas de otros hombres

Si acaso el destino y la paz se encuentran en algún lado
Que seas tú quien juzgue el duelo con tus ojos beatos
En pos de los valientes que callaron su naufragio

Para nosotros, corredores, que sabemos algo de esto
vale tanto la mañana cuando el sol la desnuda
 como la tarde espía de poemas sin techo

Cuando se desea que transcurra de una vez el domingo
que vuelvan las jornadas de trabajo, las caras conocidas
y que acabe ese intercambio sedante y narcótico de palabras

cuando se barajan como cartas las horas que nos quedan
como un buen samaritano, servidor privado del sistema
uno se vende por cualquier conversación profunda:

silencio redondo, desierto de una isla,
suspiros de un amor inacabado.




Teresa Velasco Castillo


viernes, 29 de mayo de 2015

Rock & Ríos

Rock & Ríos Aquí tenéis el acceso a nuestro reportaje multimedia. Nada habría sido posible sin la ayuda de mis compañeros, quienes aportaron su carga de ilusión y sumaron su energía al movimiento fatal de mi esqueleto. Una aventura que podremos revivir pulsando el botón del pasado.